viernes, abril 22, 2005

Reaparece el piolet con el que mataron a Trotsky

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POR ARTURO GARCIA HERNANDEZ
Tomado de La Jornada


Durante décadas se creyó perdido el piolet con que Ramón Mercader mató a León Trotsky en Coyoacán, hace 65 años. Ayer, la hija de un agente y comandante del antiguo Servicio Secreto presentó la herramienta en el noticiario radiofónico De 1 a 3, que conduce Jacobo Zabludovsky, a quien le contó cómo llegó a sus manos.

Especie de pequeño zapapico de uso común en el alpinismo, el objeto impresiona más por su historia que por sus dimensiones. Tiene el mango de madera recortado, como de 25 centímetros. En la punta de la parte metálica conserva manchas de lo que se presume es sangre del legendario revolucionario ruso. La imagen es hipnótica.

Pesa poco. No llega al medio kilo. Tomarlo y blandirlo como quizá lo hizo Mercader, resulta una forma un tanto perversa de saludar de mano a la historia. Hombre joven y atlético al efectuar el crimen, a Mercader no debió costarle mucho trabajo asestar con fuerza el golpe en la cabeza de Trotsky.

Ana Alicia Salas Salas se llama la poseedora del piolet, que heredó de su padre, Alfredo Salas Espejel. Acudió a la entrevista con Zabludovsky acompañada por su representante legal, Marco Antonio Rojas. Además del objeto presentó una serie de documentos que, al parecer, acreditan su dicho.

Zabludovsky permitió a La Jornada estar presente durante la entrevista.

Antes de entrar en materia, el periodista hizo de memoria una relación de los hechos que fueron noticia mundial: "El 20 de agosto de 1940 es asesinado en su casa de Coyoacán en la ciudad de México León Trotsky, uno de los personajes de la política mundial más importantes de la primera mitad del siglo XX.

"Fue uno de los forjadores del imperio bolchevique, creador del Ejército Rojo, teórico, hombre culto, un comunista que al morir Lenin entró en un pleito a muerte, y nunca mejor dicho esto, con Stalin, heredero del poder en la Unión Soviética."

Trotsky salió de la URSS perseguido por sus enemigos. Después de solicitar infructuosamente asilo político en varios países, Lázaro Cárdenas permitió su ingreso y residencia en México.

El crimen está registrado en los libros de historia, pero la evocación de Zabludovsky casi logra poner a sus escuchas en el lugar de los hechos.

Aquel 20 de agosto de 1940 "un joven que se hacía pasar por trotskista penetra a la fortaleza que era su casa de Coyoacán. ¿Cómo llegó este joven a perforar la muralla?

"Era hijo de una fanática comunista que se llamó Caridad Mercader; fue preparado para matar al gran rival de Stalin. Era un hombre de 30 años, deportista, guapo, que sabía varios idiomas. En París se acerca a una señora que se llamaba Silvia Agelof, que era la secretaria de León Trotsky y que estaba ocasionalmente en la capital de Francia.

"La seduce, se hacen amantes, y ella, convencida de que es un trotskista insospechable, le abre las puertas de la fortaleza.

"Así es como una mañana entra al recinto protegido de Trotsky, llega a su estudio, lleva un impermeable en la mano, debajo de éste un piolet.

"Cuando Trotsky se inclina sobre su escritorio para leer lo que este joven le propone como un artículo para publicar en un periódico, Mercader saca de debajo de su impermeable el piolet recortado y da un tremendo golpe en el cráneo de Trotsky, lo mete siete, ocho centímetros, como si descabellara a un toro."

Concluye la recreación de Zabludovsky y empieza la entrevista con Ana Alicia Salas Salas:

-Platíquenos, señora Salas, ¿qué pasó con el piolet?

-Yo tengo el piolet porque mi padre fue agente del Servicio Secreto durante 36 años y después comandante. Mi papá vivió en su trabajo el suceso. Después fue fundador, con otras personas, del Museo de Criminología, donde estuvo expuesto el piolet y una vez intentaron robarlo.
A la señora Salas su padre le contó que para prevenir un nuevo intento de robo decidieron sustituir el piolet original por uno parecido, al que también se le recortó el mango.

Tal como temían, tiempo después alguien robó el piolet de remplazo creyendo que era el original: "Mi papá se quedó con el auténtico. Pasados los años, hasta en cuatro ocasiones lo quiso devolver, pero le dijeron que no podían aceptarlo porque era un caso cerrado".

Zabludovsky pidió ver el piolet: "Está la señora Salas abriendo una caja de cartón que se ve muy gastada. Dentro de ella una especie de jerga y después una seda negra. Este es el piolet. ¿Lo puedo tomar? Me está dando un guante quirúrgico para que me lo ponga''.

-Estas manchas que tiene el piolet en su parte más aguda, ¿qué son?

-Mi papá platicaba que era la sangre de León Trotsky. Yo estoy aquí haciendo valer la palabra de mi padre.

-¿Usted estaría dispuesta a que se compare este vestigio de sangre en un examen de ADN con la de los nietos de Trotsky que viven en México?

-Es lo que mi papá hubiera querido hacer.