sábado, marzo 19, 2005

Entre copas

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En la excelente película Sideways (Alexander Payne, 2004), Miles Raymond (interpretado por un genial Paul Giamatti), un maestro de secundaria que imparte literatura, invita a Jack (Thomas Haden Church, el soberbio publicista de la serie Ned & Stacey), su amigo de la universidad y actor segundón quien se va a casar el sábado, a un viaje por los viñedos de California. Miles es un total "perdedor" (de acuerdo con lo parámetros de la despiadada sociedad gringa): cuarentón, divorciado, sin un quinto y, por si fuera poco, le acaban de rechazar, una vez más, su primera novela. Sentados ante el bello paisaje californiano, tienen el siguiente diálogo:

Miles: Bueno, al mundo le importa una mierda lo que tengo que decir. No soy necesario. Soy tan insignificante que ni siquiera puedo suicidarme.

Jack: Miles, ¿qué diablos se supone que quieres decir?

Miles: Vamos, hombre. Tú sabes. Hemingway, Sexton, Plath, Woolf. No te puedes matar antes de que siquiera te publiquen.

Jack: ¿Qué hay del tipo que escribió La conjura de los necios? Se mató antes de que lo publicaran. Mira lo famoso que es.

Miles: Gracias.

Jack: Nomás no te des por vencido, ¿está bien? La vas a hacer.

Miles: La mitad de mi vida se acabó y no tengo nada que mostrar. Nada. Soy una huella digital en la ventana de un rascacielos. Soy una mancha de excremento en un papel de baño desembocando al mar con millones de toneladas de desperdicios.

Jack: ¿Ves? Ahí está. Lo acabas de decir. Eso es hermoso: "una mancha de excremento... desembocando al mar".

Miles: Sí.

Jack: Yo nunca podría escribir eso.

Miles: De hecho, yo tampoco podría. Creo que es de Bukowski.