martes, septiembre 14, 2004

Todo mundo quiere su Lolita

La autora de Cien cepilladas antes de dormir
Primero que nada, una confesión: me encanta el morbo y me encanta todo lo que escandaliza. Por eso no podía pasar por alto un libro como el de Melissa Panarello o Melissa P., titulado Cien cepilladas antes de dormir, que se anuncia como "las inquietantes y perturbadoras confesiones sexuales de una adolescente italiana de dieciséis años". Buscando en Internet, encontré que el libro ha causado furor en Europa y que ha vendido más de un millón de ejemplares. En España lo titularon Cien golpes (ya saben cómo son, igualito que los gallegos: ven anuncios de Marlboro y terminan comprando sombreros). En Argentina lo editó emecé (o sea Planeta) con el título correcto. Las cepilladas se refieren, en efecto, a cepilladas de cabello, a que la madre de la protagonista le dice que las princesas se dan cien cepilladas antes de dormir. Aunque las cepilladas también pueden referirse a las veces que a Melissa se la cepillan, pero eso ya es atribuible a mi mente perversa.

Compré, pues, la edición argentina del libro, que trae una bella foto de una joven cepillándose el largo cabello. Luego nos enteramos que la chica de la foto es nada más y nada menos que la autora. Ciento noventa páginas con letra grande que se van como el agua. Pero al terminarlas me pregunto: ¿dónde está lo "inquietante y perturbador"? ¡Fraude!, me dan ganas de gritar, pero poco después reflexiono y me pongo a pensar sobre las causas del éxito del libro. El hecho de que no me haya "prendido" a mí no quiere decir necesariamente que sea malo. ¿O sí? ¿Qué es exactamente lo que hace que las personas compren y lean un libro como éste?

Analicemos primero el libro, que es lo único que debería tomarse en cuenta. Escrito en forma de diario, narra la historia de Melissa (así es, igualito que la autora), una adolescente de quince años que decide escribir un diario porque se siente sola, no tiene amigos y nunca ha fornicado. Hasta ahí todo bien. Entonces conoce a un patancillo de nombre Daniele que la trata con la punta del pie y se la coge por primera vez, después de que la obliga a hacerle unas desangeladas felaciones. A pesar de que la trata mal, ella se enamora del patancete, hasta que decide dejarlo y se enamora de otro joven, mayor que ella, que estudia derecho y es dirigente estudiantil, supuestamente de izquierda. Ella se siente enamorada, pero él la lleva a una casona donde le venda los ojos y tiene que chupársela a cinco hombres. Ella lo hace una y otra vez, entrando en un juego del que se siente culpable. Pero ya dio el primer paso y el camino de regreso es imposible. Conoce a un tipo casado en un salón de chat al que le cumple sus fantasías sadomasoquistas. Luego seduce a su maestro de matemáticas, con quien tiene sus primeros orgasmos deleitosos. En tanto ella descubre los placeres del autoerotismo, la homosexualidad y el voyeurismo, el maestro (quien de inmediato sabe la clase de ficha que es Melissa y le llama cariñosamente -brujos: adivinaron- "Loly") la invita a una fiesta, la cual ella presiente (perspicaz que es la muchacha) que se convertirá en orgía. Decide huir, pues unos días antes acaba de conocer a un chico que le lleva serenata y del cual se ha enamorado, y al que le hace prometer que nunca se abandonarán. El chico le avienta una perorata sobre el amor, la libertad y la traición. Ella se duerme en su pecho y sueña. El libro termina así: "Después, una noche, hicimos el amor, y cuando volví a casa vi mis cabellos todavía brillantes y el maquillaje intacto. Una princesa, como dice siempre mi madre, tan bella que incluso en sueños quieren robarla". Fin.

¿Qué tal? "Inquietante y perturbador", ¿verdad? Sí, pero en el siglo XIII. Incluso creo que entonces había cosas más gruesas. Hoy el blog de cualquier adolescente es más revelador que esta pseudonovela (porque ni siquiera a eso llega). ¿Entonces cuál es la razón de sus altas ventas? Cualesquiera que sean, se trata de razones extraliterarias.

Veamos entonces: ¿qué puede ser más atrayente para los lectores morbosos y reprimidos de la actualidad que asomarse al diario de una adolescente putita y cachonda? Y más si esa adolescente putita y cachonda está buenísima, como lo atestiguan las fotos de la tal Melissa P. (si es que es ella en realidad y si es que ella es la autora del libro). Aderecemos el texto con unos toques de altura literaria (la prosa es irreprochable, eso que ni qué), emparentemos a la protagonista con el último mito literario del siglo XX (aunque casi nadie sepa que se lo debemos a Vladimir Nabokov) y armemos una buena campaña de marketing, escandalosa pero con clase. ¡Listo! Un best seller asegurado. ¿Así de fácil? Pues sí, el chiste es hacerlo de la forma y en el momento adecuados.

Mi cuate Alberto Elías, malogrado escritor (no malogrado porque haya muerto, sino porque ya no escribe), tenía sus buenas puntadas cuando tomaba y fumaba mota al mismo tiempo. Está ésa que ya es clásica: "¡Dios! ¿Por qué no le jalas a la cadena de una buena vez?" Pero ésta es la mejor: "Todo mundo quiere su Lolita". En efecto, en un mundo donde Britney Spears es la fantasía de media humanidad (porque la otra mitad quiere parecerse a ella), es totalmente lógico que tenga éxito un libro como éste.

Sin embargo, como todo lo que toca, la industria cultural le ha quitado todo lo transgresor que tenía el mito de la Lolita y la convertido en un mito inane, en un mito bastardo. Lolita representa el último tabú, que incluso puede llevar a la locura y al asesinato, como le sucede a Humbert Humbert. Lolita es inocente y perversa al mismo tiempo, y por eso es peligrosamente atractiva, al grado que puede destruir la vida de un hombre. ¿Qué pasa con esta "Lolita" del siglo XXI? Es una Lolita descafeínada, una Lolita light, que siente culpa por lo que hace, pero que nunca reconoce ni asume el deseo que provoca en los hombres. Es una Lolita de telenovela cuya única misión en la vida es encontrar su príncipe azul, aunque para ello haya tenido que chupársela a mil sapos.

Más que transgresora e inquietante, esta Lolita posmoderna es sumamente tranquilizadora de las conciencias de los padres de adolescentes "descarriadas": "Bueno, sí, mi princesa es medio alocada y no se pone calzones cuando va a las fiestas, pero en el fondo es una niña buena con gran corazón". Para eso no había necesidad de escribir un libro. Con una telenovela hubiera bastado. O con que la tal Melissa P. pusiera su propio sitio web porno.

3 Comments:

Blogger Karla said...

Muy bueno tú análisis de este libro y del personaje, así es la realidad y ahora resulta que ya cualquiera escribe.

2:41 p. m.  
Blogger Informaster said...

Ah, ya ahora eres un culto que puede analizar a cualquiera??? el libro me parecio excelente, ya te veo a ti escribiendo un libro!

2:20 p. m.  
Blogger Guillermo Vega Zaragoza said...

Bueno, en realidad sí soy un culto que analiza a cualquiera porque a eso me dedico: soy periodista y crítico literario. Y no sólo he escrito un libro, sino varios.

Qué bueno que te haya gustado el libro. Los libros son espejos donde el que lee se ve reflejado.

Saludos.

2:34 p. m.  

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