sábado, junio 05, 2004

Los globos de Cantona


Cantona emulando a Bruce Lee

Debo reconocer que no soy un gran aficionado al futbol. A duras penas sigo los resultados del torneo mexicano, mucho menos los de otros países. Si acaso en época de Mundial o Copa América cuando juega la selección mexicana. Pero me defiendo en una plática o discusión al respecto y hasta llego a disfrutar un buen partido si no tengo nada mejor qué hacer.

Por eso no sabía bien quién era Eric Cantona. Había escuchado su nombre, pero no lo ubicaba. Leo en la revista Gatopardo del mes de mayo un reportaje sobre su vida y me quedo gratamente impresionado. Es, para decirlo en pocas palabras, el genuino y verdadero anti-Cuauhtémoc Blanco; es decir, todo lo contrario a un macuarro; es decir, un triunfador. Pero permítaseme una aclaración: para mí, un triunfador no es alguien que sólo tiene mucho dinero o es muy famoso. Por ejemplo, David Beckham es rico y famoso, pero no es un triunfador... todavía, aunque podría llegar a serlo. Hugo Sánchez sí es un triunfador, aunque no sea tan rico ni famoso.

Para mí, un triunfador es una persona que sobresale en lo que hace, que hace lo que quiere y que le vale madre el dinero y la fama si eso implica un obstáculo para hacer lo que quiere.

Veamos la historia de Cantona. Jugador estrella del Manchester United, Cantona, dicen, reinventó el futbol en Inglaterra, le dio pasión, dramatismo, garra. Le decían "el Rey Eric", la fanaticada lo idolatraba y había llevado al MU al campeonato. Cantona sobresalía, además de su talento para el juego, porque era culto, inteligente, arrogante y" francés.

Pero un día, en enero de 1995, en un partido contra el Blackburn, un aficionado se había pasado de listo con él. Desde las primeras filas lo había insultado durante todo el juego. En un momento, el árbitro expulsa a Cantona. Cuando se dirige al vestidor, sucede lo inesperado. Eric se lanza sobre el aficionado con una aparatosa patada de karate, como si fuera Bruce Lee. Al patán del público no le pasa nada, pero a Cantona lo suspenden por ocho meses y lo multan con diez mil libras y 120 días de trabajo comunitario.

Cantona regresa después de cumplir su castigo y juega como nunca antes. Su fama sube por los cielos. Lo apodan "Eric el Rojo" y "el Marlon Brando del futbol". Pero en mayo de 1997, a los 30 años de edad, sin que nadie lo previera, en el pináculo de la fama, luego de que volvió a llevar al Manchester al campeonato, Cantona anuncia su retiro. Dice: "Voy a tratar de hacer diferentes maneras de expresarme, buscar modos abstractos de iluminar mi propio misterio". ¿Se imaginan un futbolista mexicano hablando así?

Cantona desapareció un tiempo de la vida pública hasta que se supo en qué andaba metido. Quería ser actor de cine y luego director. Hizo papelitos en algunos cortometrajes, y luego le dieron un papel más amplio en su primer largometraje en 1998. Casi siempre los papeles que le ofrecían tenían que ver con el deporte: el box o el rugby. Su primer coestelar fue en el papel de boxeador, cuyo mejor amigo es... un mono.

Pero Cantona fue adquiriendo experiencia y aprendiendo los vericuetos del séptimo arte. Hasta que en 2002 le dieron su primer estelar, en la película L'Outremangeur (que en español sería algo así como "El tragón"). Para hacer el papel, Cantona se tenía que someter a sesiones agotadoras de maquillaje para convertirse en el panzón detective de 160 kilos que está enamorado de una bella chica, sospechosa de un asesinato que él está investigando.

La crítica recibió bien su actuación y eso le dio valor para dar el siguiente paso. En 2003 dirigió su primer cortometraje, de 12 minutos, basado en un cuento nada más y nada menos que de Charles Bukowski: Tráeme tu amor. El corto se ha exhibido ya en varios festivales europeos y ha sido bien acogido.

Cantona ha dejado muy claro cuál es su objetivo en el cine: "No quiero hacer Terminator. No quiero ir a Hollywood. Me gusta hacer películas que sean interesantes y que intelectualmente resulten un desafío". Nada más, pero nada menos. Al diario The Guardian le dijo que el mundo del deporte le parecía insuficiente y superficial, que le importaba muy poco hallar respuestas, pero sí hacerse preguntas, y que el cine era lo que por ahora lo mantenía vivo, pero que no era seguro que lo fuera para siempre.

¿Cuántas personas pueden darse el lujo de hacer lo que Cantona? ¿Cuántos tenemos el valor para mandar a volar todo (fama, fortuna, poder, posición, status) para dedicarnos a hacer lo que verdaderamente deseamos? Creo que muy pocos. Precisamente por eso la humanidad está como está. Si todos hiciéramos lo que verdaderamente amamos, valiéndonos madre lo que los demás digan o piensen, el mundo sería un mejor lugar para vivir.

Y, repito, no es una cuestión de dinero, ni siquiera de mucho talento. Es una cuestión de valor, de tener los suficientes huevos, como los que sí tiene Cantona. Como los deberíamos tener todos.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy bien campeón, una redacción muy buena!!!! de verdad felicidades!!! fui a tu blog de casualidad leyendo cosas de Cantona mu bien

11:46 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

waa,amigo,yo buscaba algo de l'outremangeur y me encuentro esto
muy bueno tu articulo sobre cantona,no sabia que habia sido futbolista!
gracias,pero por favor que alguien me diga donde puedo encontrar la pelicula subtitulada o aunque sea un foro para hablar con otras personas que hayan visto la pelicula T_T

10:37 p.m.  
Blogger Guillermo Vega Zaragoza said...

La película la bajar desde aquí:

http://www.megavideo.com/?v=AVACX1N4

Los subtítulos en español te los puedes bajar de aquí:

http://www.allsubs.org/subtitulos/subs-descargar/l-outremangeur-esp-www-asia-team-net/157183/

1:22 p.m.  

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