lunes, enero 31, 2005

A opinar sobre blogs: invitaciòn de Alberto Chimal

En su blog, mi amigo el escritor Alberto Chimal hace la siguiente invitación:

Invito a todos los interesados a dejar ideas sobre lo más relevante del medio, los temas importantes, los problemas y alternativas, las bitácoras más innovadoras o provocativas, en la columna de comentarios de esta misma nota. Cuando haya reunido material suficiente (pienso, en principio, en dejar pasar unas dos semanas), me comprometo a publicar tantas opiniones como sea posible, sin adulterarlas y dando a cada una su crédito respectivo, en un medio impreso de circulación nacional. (Recomiendo que las notas sean breves, para mejor darles cabida.)

Pues a opinar entonces.

Champagne Supernova


Compuesta por Noel Gallagher
Interpretada por Oasis


(Bájatela gratis, cortesía de yousendit.com)

How many special people change
How many lives are living strange
Where were you when we were getting high?
Slowly walking down the hall
Faster than a cannon ball
Where were you while we were getting high?

Some day you will find me
Caught beneath the landslide
In a champagne supernova in the sky
Some day you will find me
Caught beneath the landslide
In a champagne supernova
A champagne supernova in the sky

Wake up the dawn and ask her why
A dreamer dreams she never dies
Wipe that tear away now from your eye
Slowly walking down the hall
Faster than a cannon ball
Where were you when we were getting high?

Some day you will find me
Caught beneath the landslide
In a champagne supernova in the sky
Some day you will find me
Caught beneath the landslide
In a champagne supernova
A champagne supernova in the sky

Cos people believe that they?re
Gonna get away for the summer
But you and i, we live and die
The world?s still spinning round
We don?t know why
Why, why, why, why

How many special people change
How many lives are living strange
Where were you when we were getting high?
Slowly walking down the hall
Faster than a cannon ball
Where were you while we were getting high?

Some day you will find me
Caught beneath the landslide
In a champagne supernova in the sky
Some day you will find me
Caught beneath the landslide
In a champagne supernova
A champagne supernova in the sky

Cos people believe that they?re
Gonna get away for the summer
But you and i, we live and die
The world?s still spinning round
We don?t know why
Why, why, why, why

How many special people change
How many lives are living strange
Where were you when we were getting high?
We were getting high
We were getting high
We were getting high
We were getting high

viernes, enero 28, 2005

Veinte y tantos

Según esta cosa me comporto como si tuviera 26 años. Casi le atina. Es verdad: siento que estoy actualmente estoy haciendo y me están sucediendo cosas que me deberían haber pasado hace una década. No sé si sea bueno o malo, pero me gusta. Queselevacé.

Háganlo ustedes también, no le saquen.





You Are 26 Years Old

26



Under 12: You are a kid at heart. You still have an optimistic life view - and you look at the world with awe.

13-19: You are a teenager at heart. You question authority and are still trying to find your place in this world.

20-29: You are a twentysomething at heart. You feel excited about what's to come... love, work, and new experiences.

30-39: You are a thirtysomething at heart. You've had a taste of success and true love, but you want more!

40+: You are a mature adult. You've been through most of the ups and downs of life already. Now you get to sit back and relax.

lunes, enero 24, 2005

EL REALITY SHOW DE LA POESÍA NACIONAL

Sobre el Hit parade de letras libres o el ranking nacional de los diez poetas más buscados por internet

Texto enviado a la redacción de la revista Letras Libres, por el momento inédito (quizás para siempre), redactado por Rafael Toriz y Sigifredo Esquivel.

En un acto de pleno despotismo ilustrado, la revista Letras Libres en su número 72 (diciembre de 2004) ha convocado a sus lectores -mediante el voto electrónico- para tabular una lista canónica de "los diez mejores poetas mexicanos vivos" (sic), quizá con la finalidad de llenar el vacío mediático e intelectual representado por la muerte de Octavio Paz. Creemos que el solo hecho de la encuesta ya es de suyo ocioso, autocomplaciente e inútil, y sin embargo plantea un problema que es necesario discutir: el carácter social de los poetas en México. Debido a la ausencia de voces críticas, hasta el momento, sobre tal encuesta, nos sentimos obligados -como lectores de poesía- a señalar algunos puntos de discusión:

a) Si bien la idea de hacer una votación de "popularidad" resulta plausible como capricho, es ociosa como crítica. Nada quiere decir sobre la calidad literaria el que diez poetas nacionales sean los más populares de una revista. Dicho método sólo sirve para avivar el avispero y ver qué poetas cuentan, acaso, con más seguidores -que no necesariamente equivale a lectores. Cosa que tampoco dice nada en términos de mejor o peor y mucho menos nos dice algo sobre su relevancia poética.

b). "Pregunta osada, quizá incontestable. Pero también estimulante y divertida" se lee en la convocatoria. No vemos mayor osadía que la arrogancia de los editorialistas al pretender que su revista sea la dadora de dádivas y prestigio literarios. La prohibición discursiva de señalar quienes están in y out es una temeridad digna de Tv notas y Tv y novelas Además, al menos a este par de no-selectos lectores de Letras Libres, les resulta difícil ver lo "divertido" y "estimulante". Lo que verdaderamente da es pena ajena.

c) Sabrá Dios como seleccionaron a los 200 "nominados". Si en vista de su trayectoria, su renombre en el mundillo literario, su credo o su partido político. Resulta inconcebible hacer una competencia de poetas de 30 o 40 años de edad con poetas que tienen 30 o 40 años de actividad literaria. Sólo diremos que resulta inconcebible y punto. (Además, si la lista ofertada responde al contentillo de la revista, los resultados se encuentran previamente inducidos, por lo que, el "top ten democrático" (¡sic!) no debe ser tomado en serio.)

d) El mero sentido común nos dice que las comparaciones son estúpidas y, además, los criterios no formales ni semánticos de un poema difícilmente pueden arrojar luz sobre las virtudes o carencias del trabajo literario. Dice el poema Desiderata: "compárate y te volverás vano y amargado". Por otra parte, meterse en la cuestión del gusto es un gran embrollo. Se prefiere al café sobre la leche, la tez morena sobre la rubia o viceversa. Y en cuestión de gustos, como dicen los abuelos, no hay mejores ni peores sino "diferentes". En la poesía las diferencias no son de grado sino cualitativas, o para decirlo con Hume "la belleza no es algo inherente a las cosas: sólo existe en los ojos del espectador".

e) ¿A qué oscuro (o iluminado y mediático) interés obedece el afán de ser el number one, el mejor de la clase? Es bastante molesto ver cómo muchas personas quieren por fuerza hacer(se) un "pequeño Paz" o tener una figura, acaso herencia del PRI-gobierno, bajo la cual cobijarse. ¿Acaso no es mejor hacer las cosas por el gusto y el placer que provocan sin estar pensando si el trabajo acreditado por todos? ¿O es que la guerra de las encuestas es una nueva peste social que llegó para quedarse y contaminarlo absolutamente todo, incluyendo la literatura?

Pasarela de nombres, una encuesta de poetas sólo muestra la impostura y el arribismo extraliterario que busca definir la poesía desde criterios cuantitativos y mediáticos -dejando de lado la singularidad de la creación poética. Los supuestos herederos de Paz, se sienten con el derecho de legislar qué es la poesía hoy y quiénes son los mejores poetas vivos dejando libremente que el lector se convierta en encuestado. La libertad de Letras libres parece limitarse al libre mercado de opiniones estandarizadas, esto es, las encuestas. Lo significativo no es ver quienes son los diez mejores poetas mexicanos vivos sino saber que, afortunadamente, la literatura mexicana cuenta con un nutrido y heterogéneo corpus poético para disfrute de todo aquel que guste de la lectura. Tristemente encuestas como esta contribuyen a que haya, como siempre, más poetas que poesía. ¿Qué es lo que sigue: el mejor agente de ventas en el mercado literario? Ahí, seguramente la suerte -también- ya está echada. Y la poesía: ¡bien, gracias!

Rafael Toriz y Sigifredo E. Marín
Diciembre 2004-Enero 2005.

Reacciones al boicot contra Gabo

Empiezan a aparecer las primeras reacciones acerca del boicot de la diputada perredista contra Gabo:

Esto lo mandó Edilberto Aldán:

El boicot y Angélica de la Peña

Saludos

Sobre el asunto de la propuesta de boicot a
Memoria de mis putas tristes.

El asunto no es nada nuevo, sale por ahí de vez en cuando desde noviembre, sólo que ahora lo publico Milenio, no conozco la nota de Katia Zaragoza publicada en este periódicoo, lo que sí te puedo asegurar es que, seguramente, no tenía nada mejor que hacer como corresponsal en Aguascalientes, leyó la revista electrónica agseso.com y de ahí sacó su nota.

Incluso el texto de la diputada en agseso ya es viejo, debe tener al menos dos semanas que lleva colgado en ese espacio.

Angelica de la Peña es una cacique del PRD, diputada plurinominal, jamás hizo campaña en Aguascalientes (en la época de campaña yo trabaja para un periódico local y me tocaba cubrir a ese partido).

Supongo que debe haber perredistas inscritos en esta lista, no sé si perredistas hidrocálidos, pero ese partido aquí en Aguascalientes es una verdadera vergüenza, si en el DF espanta el nivel de estupidez y corrupción de algunos miembros de este partido (y otros), en Aguascalientes se triplica.

La señora de la Peña, por si sirve de algo, ya había hecho una aparición bastante estúpida en la prensa, fue la que repartió tarjetas de descuento en un spa a sus compañeros diputados.

La aparición del texto de la diputada en agseso no dejó de sorprenderme, la entiendo como resultado de la pluralidad que desea proyectar su director, German Castro, un chavo muy alivianado, bueno... Al texto, tanto me sorprendió el nivel supino con que expresa su mochería la diputada que había pensado dejarlo pasar, sin embargo, al final decidí que en mi siguiente colaboración debía agregar un comentario, puesto que en ese mismo espacio yo había publicado una reseña sobre el libro de Garcia Marquez.

Mi colaboración la mandé a Germán el fin de semana, así que debe de estar por aparecer en estos días, al final de la reseña agregué un comentario, que les comparto por si sirve de algo:

Comentario a "Pederastía de
Memorias de mis putas tristes"

En noviembre del año pasado la diputada Angélica de la Peña del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en el Foro sobre explotación sexual infantil comercial y no comercial en la Cámara de Diputados, convocó a una "gran alianza para comenzar una campaña contra la venta" de Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez. Seguramente, en vista del éxito obtenido, dos meses después publica en estas misma página un artículo (de alguna forma hay que llamarle) en el que reitera su invitación a boicotear este libro.

Tras leer su texto, no sin sufrir el ajetreo de su enredada sintaxis, me permito comentar lo siguiente:

Diputada Angélica de la Peña Gómez:

Tiene usted toda la razón ¡boicoteemos Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez!, que ninguna mano decente se atreva a tocar ese libro, que los ojos de las personas de buena cuna no se ensucien leyendo el argumento de esa novela, ¡cómo se atreve el colombiano a escribir sobre la pederastia!, y ya encarrerados, le pido que emplee su valioso tiempo y use su cargo de representación popular en encabezar una gran cruzada en contra de todos los libros que se atrevan a traer a colación asuntos ominosos.

Encabezaría la lista la Biblia, donde es posible encontrar un catálogo completo de estos temas, incesto, zoofilia, prostitución, adulterio, etcétera. Nada más para que se de una idea en el Génesis se cuenta como Cam se aprovecha de la borrachera de su padre (Noé, ese diestro marinero) y lo viola. Imagínese, y apenas el primer capítulo, qué no sucederá en los demás.
Así que en consecuencia con su diatriba, la conmino a seguir censurando todos esos libros horribles que algunos llaman clásicos, en todos ellos podemos encontrar temas terribles, a que desde su posición en el Cámara elabore una iniciativa para que el cuerpo de bomberos cumpla las mismas funciones que en Fahrenheit 451 (por si no lo ha leído, se dedican a quemar libros), una vez desaparecidos todos esos sucios volúmenes, seguirían los programas de radio y televisión, al final los discursos políticos, bueno, esos no, a esos solamente se les exigiría que no hablaran de ominosidades como la pobreza, la falta de oportunidades, tampoco de la injusta distribución del ingreso, mucho menos del analfabetismo, la violencia intrafamiliar o el abuso sexual? Así hasta que todos vivamos en una sociedad feliz y decente, en la que nuestros hijos puedan leer tranquilamente el cuento Blanca Nieves de los Hermanos Grimm (ah, no, ese tampoco, en él siete pervertidos acosan a una jovencita).

Diputada, estoy seguro que sus esfuerzos y los del señor Serrano Limón harán una sociedad mejor, una en donde la mejor forma de afrontar cualquier problema es ocultándolo. Gracias.
PS. Diputada, tiene la razón cuando escribe que sus "críticas a esta novela y la solicitud de que se le haga el vacío y se boicotee su venta no se derivan de una escandalosa moralina". Efectivamente, su moralina no es escandalosa, es simplemente ramplona.

De nuevo, saludos a todos.

aldán

hidro

Esto lo mandó Manuel Dávila Galindo Olivares:

Que terrible vacuidad en las palabras, que desalentador es asumir nuestra opción de izquierda, levantar un clamor contra la literatura, desde las sábanas cobardes de un partido pólitico. ¿Hasta cuando hemos de tolerar esta derecha disfrazada?, ni hablar de las virulientas acciones de la Diputada Dolores Padierna cuando usurpo el cargo de delegada en Cuauhtemoc, de la afanosa cobardía del Jefe de Gobierno ante la espasmosa contracciòn eclesiastica contra la ley de convivencia. ¿Seguimos señalando al panismo como la usufructaría exclusiva de la derecha mexicana?, la disyuntiva es clave, tenemos un presidente genuinamente estúpido, tan estúpido como para no conocer a Borges, seamos honestos, el 80% de este país no conoce al argentino; pero ¿por que hemos levantado el dedo acusador desde nuestro nicho contra el siempre bruto Vicente Fox y callamos ante la mutilación al derecho desde el seno de nuestra aclamada izquierda?; espero las respuestas acusandome de derechista compra todo, los alegatos de decencia que enmarcaron a Cardenas en el 88 (habría que analizar aquella noche en que le dijeron: ¿Ingeniero ahora que?); pero exijo un clamor indistinguible contra las vacas sagradas que amamantan nuestra intelectualidad.

Basta de idiotez pública. Basta de abusar de la ignorancia. Basta de seguir solo escribiendo al respecto.

Y Eunice Mier dijo:

Te apoyo Memo.

¿Cómo empezamos? Por qué no escribimos un artículo sobre esta señora diputada para que también sus opiniones se queden en el clóset, por qué no mandamos una carta a Milenio en la cual hagamos una breve referencia de tantos y tantos autores que hablan sobre sexualidad y callarle la boca: si no sabe de literatura que se dedique a di-putear!!!

¿Gabo "pederasta"?

Gabo, con su cómplice Pablo Neruda, abusando de la estatua de una ninfa

Ayer sábado en la sección de cultura del periódico Milenio Diario apareció una nota titulada "Proponen boicot contra obra de García Márquez", firmada por Katia Zaragoza, desde Aguascalientes, donde dice que la diputada federal del PRD por ese estado (quien es además esposa del senador perredista Jesús Ortega), Angélica de la Peña Gómez, propuso dicho boicot porque, afirma, la última obra del Premio Nobel colombiano, Memoria de mis putas tristes, "promueve la pederastia".

Como ya cobran por entrar a la página de Milenio y no tenía ganas de transcribir tanta idiotez, me puse a buscar la información en otro medio de Internet y me encontré esta joya: un artículo escrito por la propia diputada en el portal Agseso.com.

Disfruten ustedes la "excelsa" prosa de la diputadeta y prepárense para vomitar a gusto.

Para empezar, la insigne representante popular tiene una grave confusión conceptual: confunde "pederastia" (sin acento, doña Angie) con "pedofilia". Para más señas, consúltese el término en la Wikipedia.

Para continuar, ningún libro, por sí solo, provoca que nadie se vuelva pederasta, pedofílico, piromaníaco o perredista. Ojalá la literatura tuviera tanto poder, pero no. Quien ya es, lo es desde antes de leer el libro.

El abuso sexual a menores es un fenómeno multicausal, que tiene que ver con la pobreza, la marginación, la desigualdad, la falta de educación, la impunidad y el contuberniio de gobiernos y empresarios, pero también con la hiperexualidad que promueven los medios de comunicación, la publicidad y la industria del espectáculo a través de artistas, cantantes y modelos adolescentes, casi niñas, con una imagen hipersexualizada que no corresponde a su edad. (Para más datos especificos sobre pederastia y abusos sexuales)

Por las barbas de Cervantes: si la dicha señora De la Peña de Ortega quiere llamar la atención podría empezar, por ejemplo, por hacer un boicot a la corrupción en su propio partido y ocuparse de cosas más importantes.

Yo lo que propongo es que todos hagamos boicot, pero al PRD, y en especial a esta diputada, por promover la estupidez. Digo, ya encarrerada, ¿por qué no propone boicotear Lolita de Nabokov, o Inmaculada, de Juan García Ponce, o, entrados en gastos, Alicia en el país de las maravillas (ya ven que a Lewis Carrol le encantaban las ninfetas)?


"Parejas, Desamor y Superhérhoes"

El próximo 4 de febrero, a las 8 p.m. inicia la segunda temporada de 2Rebanadas de pastel, espectáculo de teatro para cafés" de la compañía Teatro del Tiempo, fundada por Humberto Pérez-Mortera, Gaby Ynclán, Camila Villegas, entre otros, desde hace un año.

En esta nueva temporada titulada "Parejas, Desamor y Superhérhoes", hay 7 nuevas rebanadas de pastel, escritas por 6 dramaturgos, montadas por un gran grupo de actores y director.

Hasta el momento hay 6 funciones programas, en tres partes del D.F. y zona metropolitana. Un café en la San Rafael, otro en Satélite, y otro en Coyoacán (cada uno con dos fechas). Los lugares son pequeños (30 a 40 personas).

La entrada es libre, sólo se pide cooperación voluntaria al final del espectáculo.



viernes, enero 21, 2005

Algunos consejos para escribir

por Ernest Hemingway



Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés [vale leer "español"] vigoroso. Sé positivo, no negativo.

La jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve.

Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como espléndido, grande, magnífico, suntuoso.

Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas.

Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Dile a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro. Cuando te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo, múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces come, juega tenis, nada, o realiza alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento, y al día siguiente vuelve a escribir.

Los escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia. Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la botella tiene forma artística, a veces económica, a veces económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se quedan allí. Se sienten solos afuera de la botella. No quieren sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias...

A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.

Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.


jueves, enero 20, 2005

Tomar decisiones


En la película Wonder boys (Curtis Hanson, 2000), Grady Tripp (Michael Douglas) es un escritor adicto a la mota y a complicarse la vida por sus indecisiones. Entre otras tribulaciones, tiene siete años escribiendo una novela de la cual ya lleva más de 2,000 páginas mecanografiadas. Una noche, sorprende a la bella Hannah Green (Katie Holmes), alumna de su taller literario en la universidad, leyendo el mecanuscrito de la novela, y este es el diálogo que tienen:

Hannah Green: Grady, ¿te acuerdas cómo nos decías siempre en clase que los escritores tenían que tomar decisiones?

Grady Tripp: Sí.

Hannah Green: Y aunque tu libro es realmente hermoso, digo, sorprendentemente hermoso, es ... a veces... es... muy detallado. Digo, con las genealogías de los caballos de todo mundo, y los registros dentales, y todo. Y... a lo mejor estoy mal, pero hay algunas partes donde tú no tomaste ninguna decisión. Para nada. Y nomás me preguntaba si no sería diferente si... si cuando escribieras no estuvieras siempre... bajo la influencia...

Grady Tripp: Bueno... gracias por la idea, pero por inquietante que pueda sonar, no soy el primer escritor fuma un poco de mota. Por si fuera poco, te sorprendería saber que un libro que escribí, como tú dices, "bajo la influencia", sucede que ganó una cosita que se llama el Pen Award. El cual, por cierto, recibí bajo la influencia.

A pesar de la resistencia, a Grady le cae el veinte: deja de fumar mota y empieza a tomar decisiones para arreglar su vida, empezando por deshacerse de la monstruosa novela de 2,000 páginas arrojándola al río.

Lo indecible en la radio

Radio Educación (1060 AM)
30 estaciones de radio culturales, estatales y
universitarias de todo el país
Conducido por Eduardo Casar
Edición 536
Jueves 20 de Enero de 2005 20:30 horas
Entrevista con el joven escritor mexiquense, Guillermo Vega Zaragoza,
quien presenta su más reciente libro de narrativa Antología de lo indecible,
coeditado por el FONCA y Plan C Editores (La Mosca Muerta).
Mención honorífica en el Premio Nacional de Literatura Efraín Huerta.
El indecible con Eduardo Casar
Durante el programa se leen algunos fragmentos de esta reciente obra.
cortesía de Yousendit.com

Nuevo ciclo Talleres de Escritura Creativa

Empezamos un nuevo ciclo en nuestros Talleres de Escritura Creativa, por lo que nuevamente apelamos a su generosidad a fin de contar con tu apoyo para la difusión del mismo entre tus amigos, conocidos y toda a aquella persona a la que crean que le puede interesar.

Y si a ti te interesa, ¿pues qué esperas para inscribirte?

Más abajo está el temario.

El taller se imparte en dos horarios, a escoger:
Miércoles de 10 a 12 horas
Jueves de 20 a 22 horas

Si lo prefieres, puedes asistir a una clase modelo, sin ningún costo, a fin de que constatar la dinámica del taller.

Informes e inscripciones:

Ad Hoc Ingeniería Cultural
Calle Segovia No. 13 Altos
(casi esquina con Eje Central Lázaro Cárdenas,
a unas cuadras del Viaducto Miguel Alemán)
Col. Álamos, Del. Benito Juárez
México, D.F. CP. 03400

Tels: 54.40.61.10 y 54.40.61.11 (tel y fax)
Correotrónico: coord_adhoc@yahoo.com.mx
Pagina web: http://www.adhocic.com.mx

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TALLER DE ESCRITURA CREATIVA
Impartido por Guillermo Vega Zaragoza

Todos somos imaginativos, pero no todos solemos ser creativos. Mucho menos a la hora de escribir. Nos ponemos tensos, rígidos, faltos de gracia. Y así resulta lo que escribimos.

Natalie Goldberg, en su libro El gozo de escribir, afirma: "En cierto sentido, escribir es como hacer un pastel. Podemos tener a la mano todos los ingredientes y mezclarlos, pero eso no es suficiente para hacerlo bien. Hay que añadirle el calor de nuestro corazón".

De eso trata este curso taller: cómo añadirle el calor del corazón a la escritura.

OBJETIVO: Proporcionar a los participantes herramientas y consejos prácticos para escribir creativamente cualquier tipo de textos, desde una carta o un informe escolar, hasta un relato o un cuento, mediante ejercicios y prácticas escriturales que desencadenen la creatividad y la imaginación.

PÚBLICO AL QUE VA DIRIGIDO: Personas interesadas en desarrollar y mejorar sus capacidades de comunicación escrita.

REQUISITOS INDISPENSABLES: Entusiasmo y dedicación. No es necesaria experiencia literaria previa. Sólo saber leer y escribir.

TEMARIO

1. Los mecanismos de la creatividad
Aprender los diversos mecanismos de la creatividad, basados en la utilización de la lógica y/o de la intuición.

2.El lenguaje como herramienta creativa
Aprovechar los diferentes elementos del lenguaje para utilizarlo como herramienta creativa en la escritura.

3. Descubrir la propia voz en la escritura.
Descubrir los diversos registros de la propia voz literaria a fin de aplicarla en la escritura de escritos varios.

4. La descripción: Observación y detalle.
Aprender los elementos que conforman la descripción como elemento de creación escritural.

5. La narración: Qué contar y cómo hacerlo.
Adquirir elementos que permitan narrar adecuadamente una anécdota.

6. Ficción y realidad: dos caras de la misma moneda.
Reconocer las diferencias y similitudes entre creación de obras de ficción y obras realistas.

7. Elementos de estilo literario.
Adquirir y ejercitar elementos de estilística literaria para aplicarlos a las propias creaciones.

DINÁMICA PEDAGÓGICA: Durante cada sesión, en el aula se realizarán de dos a tres ejercicios relacionados con el tema a tratar. Además se encargarán actividades diversas a realizar en casa.

Actividad permanente: escribir todos los días, sin falta, por lo menos 10 minutos en un cuaderno especial para el taller.

DURACIÓN: 32 horas. 16 sesiones semanales de 2 horas cada una.

DATOS DEL PROFESOR

GUILLERMO VEGA ZARAGOZA
Escritor, periodista y profesor universitario

Es autor de los libros de poesía Preñar el silencio (Narrarte, 2001), Espejo infinito (Editorial Dionisiaca, 2002; mención honorífica del Premio Nacional de Poesía "Marco Antonio Montes de Oca" 2001) y Desde la patria del insomnio (de próxima aparición), así como de Antología de lo indecible (Plan C Editores/FONCA/CONACULTA, 2004), que obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 2001 que otorga el Ayuntamiento de Tampico.

Sus cuentos han sido seleccionados en Los mejores cuentos mexicanos, ediciones 2002 y 2003 (Ed. Joaquín Mortiz); así como en diversas antologías tales como Cuentos sin visado. Antología cubano mexicana (Ed. Lectorum, 2002), y Juntos andan. Antología de cuentos del México contemporáneo (Plan C Editores/FONCA/Fundación para las Letras Mexicanas, 2004), entre otras.

Es colaborador del suplemento La Jornada Semanal del periódico La Jornada; Arena, suplemento del diario Excélsior, y de las revistas etcétera y La Risa de la Hiena, entre otras publicaciones.

Actualmente se desempeña como Editor de Información Periodística de la revista Universidad de México de la UNAM. En 1986, inició su carrera profesional como reportero en el periódico unomásuno, donde colaboró en el suplemento cultural sábado, y de 1989 a 1991 fue Jefe de Información de la revista TIEMPO.

Es también profesor en la Escuela de Escritores de SOGEM y en la Universidad del Valle de México; además coordina talleres literarios en Ad Hoc Ingeniería Cultural. Ha impartido clases de las áreas de comunicación, periodismo y literatura en las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM), Anáhuac e Iberoamericana (UIA), así como en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García,

Egresado de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, cursó el Diplomado en Telecomunicaciones en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), y estudió el Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores de la SOGEM.

lunes, enero 17, 2005

The Blower's Daughter

Compuesta e interpretada por Damien Rice
Tema de la película Closer (2004), dirigida por Mike Nichols

(Bájatela gratis, cortesía de Yousendit.com)

And so it is
Just like you said it would be
Life goes easy on me
Most of the time
And so it is
The shorter story
No love, no glory
No hero in her sky

I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...

And so it is
Just like you said it should be
We'll both forget the breeze
Most of the time
And so it is
The colder water
The blower's daughter
The pupil in denial

I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...

Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to
Leave it all behind?

I can't take my mind off of you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off of you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you
I can't take my mind...
My mind...my mind...
'Til I find somebody new

El blog y el trabajo

Ellen Simonetti, despedida de Delta Air Lines por bloguear esta foto

En El blog de Tere, su autora incluye esta

"Declaración Internacional de los Derechos de los Blogueros

Nosotros, los habitantes de la blogósfera, proclamamos por este medio, que los blogueros de cualquier parte tienen derecho a lo siguiente:

LIBERTAD DE BLOGUEAR

LIBERTAD EN CONTRA DE SER PERSEGUIDOS O AFECTADOS DEBIDO A NUESTROS BLOGS:

Si un patrón desea disciplinar un empleado debido a su blog, primero debe establecer políticas claras relacionadas con el mantenimiento de los mismos y distribuirlas a todos sus empleados.
Los empleados que mantienen blogs deberán ser advertidos antes que disciplinados debido a sus blogs.

NADIE deberá ser despedido debido a su blog a menos que el patrón pueda probar que el bloguero provocó un daño intencional a tal patrón y a través de su blog.

LAS COMPAÑIAS BLOGOFOBICAS QUE VIOLEN LA DECLARACION DE LOS DERECHOS DE LOS BLOGUEROS SERAN UBICADOS EN LA LISTA NEGRA POR MILLONES DE BLOGUEROS EN EL MUNDO.

Firmado (Aquí va tu nombre)"

Todo esto esta tomado de The Bloggers' Rights Blog, un sitio donde se denuncia a las empresas que han despedido o censurado a sus empleados por decir cosas en sus blogs que van en contra de las políticas, gustos o disgustos de las compañías.

Tere pone el ejemplo de una azafata que subió a su blog unas fotos de ella con uniforme de la compañía enseñando pierna y algo de brassiere. A Tere no le parecieron apropiadas y argumenta:

"Y a reserva de echarme encima a la blogósfera de habla hispana defensores de la libertad de expresión, les diré que una foto de una empleada de una línea aérea, mostrando una parte de sus senos y de su brassiere es justo lo que una compañía seria, sea de Estados Unidos o del mundo, no desea tener como representante visual. Esa foto incita el deseo sexual aquí, en China y en Roma, de blogueros y de no blogueros".

"La Srita. Simonetti tiene, como todos nosotros, la total libertad de poner fotos de lo que se le de la gana en su blog, aún de sexo explícito si ese es su deseo. Esto, siempre y cuando su semi o total desnudez no esté asociada a un logo o al nombre de una empresa que no le pertenece y de la cual come. Además, el derecho de libertad de expresión que tiene no le da ídem a coartar la libertad y el derecho que a su vez tiene la línea Delta Air Lines en mostrarse al mundo como una compañía seria que no utiliza a sus empleadas aeromozas como posibles despertadoras de deseos sexuales. Casi juraría que, entre el grueso de las aeromozas de Delta, hay muy pocas que apoyen la publicación de esta foto por la posibilidad que hay de que sean estereotipadas como posibles sexoservidoras".

Pues sí y no. Si los de la Delta Air Lines fueran inteligentes, hasta podrían aprovechar la publicidad gratuita que les está dando su empleada. Y eso de que "hay muy pocas que apoyen la publicación de esta foto por la posibilidad que hay de que sean estereotipadas como posibles sexoservidoras", es un exceso. ¿Cómo lo sabe? ¿Ya las encuestó? Que levante la mano el hombre que no haya tenido una fantasía sexual con una aeromoza. ¡Por favor! ¿Y ya por eso se les va a estereotipar de putas? Es como decir que si alguien pone en su blog que es zoofílico y que trabaja en la UNAM, ya por eso todos van a pensar que los de la UNAM lo son. (Bueno, a lo mejor sí, jejeje)

Creo que la cosa va por otro lado. En el caso de Apple, por ejemplo, el control de lo que los empleados dicen en sus blogs tiene más que ver con la confidencialidad de la información, que en el caso de empresas de alta tecnología o del gobierno tiene una prioridad fundamental. De hecho, hay empresas en las que se incluye una cláusula en los contratos que les prohibe a los empleados difundir la información que lleguen a manejar o conocer, incluso si ya no trabajan en ella.

Pero otra cosa tiene que ver con la vida de los empleados. En la gran mayoría de los blogs, las personas escriben sobre sus vidas laborales. De hecho, muchos los escriben en horas de trabajo (como yo en este momento, jeje). Y muchos escriben de sus jefes, de sus compañeros de trabajo, de los clientes, de los problemas que tienen con todos ellos. ¿La empresa tiene el derecho de censurar a sus empleados si bloguean sobre eso? Yo creo que no. En todo caso, si fueran inteligentes, los gerentes de recursos humanos podrían usar los blogs como fuentes de información para mejorar las condiciones de trabajo y el clima laboral de los empleados. Si un empleado se queja de su jefe en su blog, en lugar de hacerlo en persona, algo está mal y habría que actuar para solucionarlo.

Pero ya sabemos que la mejor forma de evitar que un empleado le haga más mal a la organización es convirtiéndolo en gerente (Dilbert dixit)

viernes, enero 14, 2005

Coprofilia y Coprofagia (deportes extremos)


Ediciones Susana San Juan y los Siete Granditos
en su duodécima edición de
La Revista Literaria de Corte Campechano
LA RISA DE LA HIENA,
invita a la presentación del número dedicado a
la COPROFILIA Y COPROFAGIA (deportes extremos),
en el MUSEO NACIONAL DE CULTURAS POPULARES,
ubicado en Av. Hidalgo 289, Colonia del Carmen, Coyoacán. México, D.F.
(Tels. 9172 8840, ext. 126),
el próximo viernes 21 de Enero de 2004 a las 18:00 hrs.
Quinta Margarita.
Presentan:Carlos Martínez Rentería (Generación)
Javier Hernández Chelico (La Jornada)
Entrada Libre.

Bandas invitadas:
FRIDA
TRAVIES@

Informes:
57 00 66 47, 58 45 58 02, 57 01 16 21 y 57 00 61 29
larisadelahiena@yahoo.com.mx
GRACIAS POR TU APOYO!!

jueves, enero 13, 2005

Saber para qué se ha nacido

Mi amiga Cristina Reséndiz, me envió el siguiente mensaje:

Hola Guillermo, me permito reenviarte un comentario sobre Desde la Patria del Insomnio, es de un buen amigo a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, pero a quién le envié tu libro de poesías...

P.D. A mí también me ha encantado....


Kristina

Mensaje reenviado
De:"Guillermo Sanz"
A: "Cristina Reséndiz"
Asunto: saludos
Fecha: Thu, 13 Jan 2005 08:47:15 -0500

Kristi:


Al fin he podido bajar el libro. Al respecto, te diré lo que pienso ya que no tengo ni la autoridad ni la competencia como para opinar del valor literario de sus poesías; pero, como la poesía es una expresión de la vida y como tal muy variable, yo solamente llego al punto bajo de la escala, que es el poderte decir si me gustan o no. Sí me gustan. Me gustan por que es obediente a su voluntad de ser alguien al que aún desconoce, acierta con su vida íntimamente sentida y prefiere lo dispenso a lo centralizador. Veo que considera que la poesía es para morir en ella y en cada una de ellas le está dando todo, mientras la poesía lo está haciendo a él, por eso a veces da más de lo que recibe. No sé adonde llegará, pero sí que ya camina en la esperanza si sigue siendo honesto consigo mismo, y se libera de cierto silencio que me parece cae sobre él. Con las poesías se irá encontrando a sí mismo y así sabrá quien es, y para que ha nacido.

Un saludo afectuoso.

Taller de Narrativa con Mónica Lavín


Taller de Narrativa con Mónica Lavín
Lugar: Librería Asidua
en Manuel M Ponce 74, Guadalupe Inn
(junto a Pollos Río, casi esquina Barranca del Muerto. Hay donde estacionarse)

Todos los jueves de 7 a 9 pm
Costo: 600 pesos cada 4 sesiones
Inicia: Jueves 20 de enero

Si tienen interés háganselo saber por esta vía o mediante el depósito de las primeras 4 sesiones en la cuenta bancaria Banamex 4085 0023079 a nombre de Mónica Lavín Maroto

Cualquier duda por esta vía o al 56012545

Cupo limitado.

Visita su sitioweb en http://www.monicalavin.com

Me gusta ser mujer (y odio a las histéricas)

Este artículo, con otro título, apareció en La Revista de El Universal de esta semana. Es algo de lo más sensato que he leído en mucho tiempo.

Me gusta ser mujer (y odio a las histéricas)
Por Leila Guerriero, escritora

Un día mi padre me llamó y me explicó lo de la semillita, acariciándome la cabeza como si me estuviera dando el pésame. Entendí así: entendí que el hombre metía un brazo adentro de la mujer - no me pregunten por dónde- , y que con los dedos - que en mi imaginación tomaban la forma de una tenaza que tenía mi abuelo Elías- plantaba una semilla. El procedimiento me pareció asqueroso, humillante y quirúrgico, pero enseguida vi que había solución:

- Yo voy a hacer al revés, le voy a meter una semilla a un hombre.

- No.

- ¿Por qué?

- Porque no.

"Porque sí" y "Porque no" eran dos respuestas con mucho rating en casa, pero después de esta explicación botánica, mi educación sexual tuvo todavía otro capítulo. Eran las cinco de la tarde de un año en el que tuve siete años. Volvía a casa caminando con Paola, una compañera de colegio, y el grito llegó como un baldazo: dos varones de séptimo grado, desde la vereda opuesta. Paola se arreboló. Le pregunté qué quería decir lo que nos habían gritado, y me mintió que no sabía. Paré a tomar la leche en casa de mi abuela Any y disparé:

- Abue, ¿qué quiere decir "las vamos a coger"?

- Quiere decir que te quieren tocar. Es algo que te hacen los varones. Es muy feo.

A los siete años, entonces, estaba segura de cuatro cosas acerca del sexo: a) que consistía en la introducción de una semilla; b) que eso probablemente se llamara coger - yo era intuitiva-; c) que se hacía con las manos o con tenazas; y d) que era algo muy feo que hacían los varones y que las mujeres, probablemente, padecíamos.

Putas. Eran todas putas. Las que atendían al sodero en bata, las rubias, las viejas que no usaban enagua. Si caminabas moviendo el culo, eras puta. Si volvías a tu casa después de las once de la noche, eras puta. Puta era la que iba al colegio con las uñas pintadas, puta la divorciada y puta la hija de la divorciada.

En Junín, provincia de Buenos Aires, la ciudad donde viví hasta mis diecisiete, la vida era complicada si nacías varón: había demasiadas opciones. Pero si nacías mujer era fácil. Tenías que tomar una sola decisión: eras casta o eras puta. Y si eras como yo - estudiosa, clase media, hija de padres respetables- se descontaba que puta no, y que te ibas a casar con el himen enterito, si era posible con tu primer novio. Ahora tengo 34, vivo en Buenos Aires desde los 18, comparto casa con Diego hace 6 y me piden que escriba sobre lo que me hace mujer. Lo que me ancla del lado hembra de las cosas. Se me ocurre que a) no quiero escribir unos párrafos que pudieran someterse al título "Me gusta ser mujer"; y b) que ser mujer en Junín fue una experiencia cercana a lo vergonzante e imposible de obviar porque allí empezó todo. Yo era un dechado: once añitos, moralista, recatada. Mis padres no me dejaban usar tacos altos, ni polleras cortas, ni maquillaje. Mi madre me promocionaba como si yo me mantuviera alejada de las tentaciones por voluntad y no por prohibición.

- Ay, qué grande que está- decían sus amigas, y mamá completaba:

- Sí, es muy madura para la edad que tiene.

Madura quería decir que yo no contradecía sus órdenes y que, por lo tanto, nadie me había besado ni tocado y que, aunque a escondidas leyera la Justine del buen marqués y me agarrara bruta calentura, las cosas seguían bien porque nadie se enteraba. La inocencia iba primero, y no importaba mucho si era real o fingida: importaba lo que estaba a la vista. Y lo que estaba a la vista era yo, tan casta.

El sexo prometía más amenazas que el hombre de la bolsa. Entonces, era mejor no averiguar y mantenerlo lejos. Fue así hasta mis nueve o diez años, cuando le pedí explicaciones a una amiga mayor.

- Me explicás todo, ya.

- No, me da vergüenza.

Acá había algo interesante. Le ofrecí mi Mental Top a cambio de algunas precisiones, nos encerramos en mi cuarto y me explicó. Me dio impresión. Sobre todo, lo del pito. Suponía que esa cosa parecida a un tornillo, que sólo había visto en los bebés o en mi hermano menorísimo, tenía que adquirir una consistencia casi metálica. El pito pasó a ser un arma amenazante y escondida. En un baldío cercano a la escuela, las paredes estaban repletas de unos dibujos como aviones con alas desplegadas y grandes soles oblongos con pestañas (unos sexos que ahora se me ocurren aterradores), pero los aviones y los soles pestañudos no se parecían a nada que yo guardara bajo la bombacha o que adivinara detrás de las braguetas que husmeaba con discreción. Tenía miles de dudas, pero pánico de compartirlas con mis amigas. Es que en mi pueblo todas éramos vírgenes pudorosas hasta el casamiento.

Todas.

Yo era capaz de matar por esta convicción. Así era yo. Boba. No creía en dios pero confiaba en El Himen. Mi amiga mayor, la que me explicó los rudimentos del sexo, tuvo cuatro hijos. Cinco años después de casarse, dejó estudio y empleo para mudarse a un pueblo de dos mil habitantes donde su marido había encontrado un trabajo que lo conformaba.

No sé en qué pensó mientras se mataba. No sé por qué se mató. Sé lo que pensé cuando la vi en su cajón: que había que tener cuidado. Que después de todo, la fórmula perfecta de la felicidad (hijos, marido, la casita con césped) podía no ser la fórmula perfecta de la felicidad.

Pero yo era joven, estaba rabiosa, se había muerto mi amiga y el mundo me debía una.

De todos modos, me mantuve alerta.

Es noche de martes.

Diego lava lechuga. Yo corto cebollas, pico tomates, controlo una salsa. Abrimos un vino. Después de comer, cruza sus cubiertos y me dice que qué bien cocino. Que soy rebuena ama de casa. Ahora - mucha confianza y años juntos- sólo finjo que me enojo y él, que me conoce, finge que se sorprende con mi ceño fruncido. Sabe que me gusta cocinar y tener la casa ordenada, pero sabe, también, que imagino el infierno bajo la forma de las tareas del hogar como ocupación obligatoria y excluyente. Tenemos cuentas separadas, casa compartida y responsabilidades iguales. En fin: casi. Porque si bien no hay nada que sea tarea exclusiva de Diego, sacar la ropa del tendedero y guardarla en los placares es una de esas cosas que ?si- no- las- hago- yo- no- las- hace- nadie?. A Diego, simplemente, no le importa ver la ropa colgada durante meses, y yo prefiero que las medias y los calzones no me arruinen la vista del balcón, de modo que una vez por semana me transformo en mi mamá, que volvía del fondo con una parva de sábanas oliendo a sol, y junto la ropa recién lavada. Cada tanto me canso y revoleo mi derecho a la igualdad, entonces Diego dice con ternura "Sí, gordita, tenés razón", dobla un par de remeras y a la semana otra vez: ahí voy yo, juntando broches por el balcón. También soy la encargada de la sección "Comidas difíciles" (Diego es del Club del Bifecito a la Plancha, si le toca cocinar). Si llego tarde a casa sobre el pálido desierto de la mesada lucirá, con suerte, el laguito rojo de un tomate cortado al medio. Si es Diego el que llega tarde, de guacamole para arriba, habrá de todo. Antes pensaba que estas cosas - el orden, la comida caliente, una casa agradable- tenían que ver con cierta sensibilidad femenina en la que, por cierto, me cuesta creer: tengo amigos varones que viven solos y sus casas son tan agradables como la mía y cocinan mejor que yo. Prefiero creer que son síntomas - visibles- de mi educación de buen partido: prolija, limpita y ordenada. Cosas que aprendí de mi madre: perfumar la casa con cascarita de naranja, sacar las frazadas al sol.

Cosas que, confieso, me gustan.

Pero también trató de enseñarme otras que no me gustaron tanto.

En 1979 yo ni soñaba en compartir mi vida con un hombre, pero tenía doce años y supongo que mi madre habrá pensado que era momento de hablar por primera, y única vez, de mujer a mujer.

- Nena, vos ya sabés lo de la menstruación, ¿no? Sí, yo ya sabía. Me recordó, entonces, lo que ella creía importante: en esos días no convenía que me bañara, tomara sol o hiciera gimnasia, mirá que la Patri, la chica de la esquina, se metió en esos días en un río cordobés y le dio tremenda hemorragia. Y ni hablar de tampones.

Pero el mismísimo día de mi primera menstruación me di una ducha de dos horas y me fui a mi clase de guitarra, atenta a posibles dolores, hemorragias de hecatombe. No pasó nada. De a poco subí la apuesta. En esos días hacía más gimnasia, corría más, saltaba más alto. Mi cuerpo respondía con orgullo. Ningún espasmo. Ningún flujo imparable. Al poco tiempo descubrí que los tampones no estaban contraindicados para chicas vírgenes.

Después de eso, el amplio folklore menstrual (no había que tomar aspirinas porque te morías desangrada, había que comer remolacha porque te hacía sangre, el Evanol te daba cáncer) empezó a parecerme muy ajeno. Me gustó menstruar. Aunque en el barrio era una enfermedad que había que soportar con discreción (la mamá de una amiga no se lavaba las manos cuando menstruaba: se las repasaba con un trapo húmedo, no fuera cosa...), empecé a mencionar el asunto sin pudor en mi casa.

- Me indispuse - tiraba, a la hora del almuerzo- . Ay. Me duele un ovario.

Mi padre se compadecía en silencio, mamá clamaba por discreción y mi hermanito preguntaba "¿Qué dijo, qué dijo?", pero nadie se animaba a hacerme callar. Una mujer menstruante era, antes que nada, una persona inimputable.

- ¡¿Tango!? ¡¿Vos!?

Preguntó mi madre en el teléfono y yo dije que sí y a ella le pareció espantoso.

- ¡Esa música de viejos, qué decadente!

Mi amiga Mariana dice que probablemente tratar de explicarle a mi madre por qué por estos días Diego y yo estamos aprendiendo a bailar el tango sería como que dentro de cuarenta años un grupo de personas de treinta y pico intentara explicarnos a nosotras por qué ellos se juntan los sábados para escuchar a Menudo y Los Parchís. Es probable. De todos modos, Diego y yo estamos aprendiendo a bailar el tango, y nos gusta, y juro que no sé por qué todos en las clases se sienten obligados a subrayar con una sonrisita socarrona cualquier alusión al machismo tanguero, pero nadie que yo conozca se altera con la publicidad televisiva del pan lactal en rebanadas Bimbo.

Pan Bimbo, toma uno: en un recinto repleto de hombres, una mujer se tapa la corredura de la media antes de levantarse y caminar a sala traviesa; otra muchacha, esta vez en una obra en construcción, habla por su celular mientras, maternalmente, le calza el casco a un obrero que no lo lleva puesto. Escena final: una mujer les sirve rebanadas de pan Bimbo a sus hijos. Una voz en off - de hombre- dice: "Las mujeres cambiaron, pero siguen siendo mujeres".

¡Ey! Yo no soy una "mujer en rebanadas Bimbo". A mí no van a darme permiso para hacer lo que quiero siempre y cuando cumpla con el sacrosanto fin reproductivo.

Si le pido a Diego que mencione siete diferencias entre hombres y mujeres dice "Ninguna", y después dice "Sí, las tetas" y después dice "No, tampoco", pero todos mis amigos están convencidos de que una madre es más importante durante los primeros años de vida de un crío que un padre.

- Y aparte de la teta, digamos, ¿qué te parece a vos que el padre no le puede dar al chico? - pregunto. - Muchas cosas - dice mi amigo Juan- . La madre es irreemplazable.

Cuentos chinos, digo yo. Excusas para cargarles a las chicas todo el sambenito de la crianza. Prueben, si son hombres, a pedir una licencia de tres meses en el trabajo para criar. Una larga carcajada será lo que reciban.

No.

Eso a nadie le parece sexista.

Pero el tango... ah, señores; el tango sí. El tango es la fuente de todos nuestros males.


Un día el himen, ese pedazo de piel responsable de tanto escándalo, dejó de parecerme importante. Había leído tanto sobre sexo - en los libros que no me dejaban leer, en las revistas que se suponía que no leía- que podría haber dado clases en un burdel, virgen y todo como era. Sabía que la pérdida de la virginidad era un rito de pasaje del que los hombres se sentían responsables y al que las mujeres le tenían pavor. Decidí que no iba a permitir que nadie cargara con la responsabilidad de haber finiquitado el parchecito. No diré ni cómo ni cuándo, pero no hubo sangre. No hubo dolor. El no se dio cuenta y para mí no tuvo la menor importancia. Fue como yo quería. Sigo pensando que las mujeres cargamos con demasiadas funciones y órganos sobrevaluados. La virginidad, la menopausia, la menstruación, el primer polvo, los ovarios. Y, claro, el embarazo. Nunca quise tener hijos.

Nunca me conmovió la idea de parir. Todavía me divierte el asombro que producen las palabras "no quiero": hay quienes elaboran un consuelo ("Bueno, ya te van a dar ganas"), ensayan sospechas ("No podrá y dice que no quiere") o se enojan ("No podés ir en contra del instinto materno"). Mi caso es más simple. No quiero. Nunca quise. No tengo ganas. Ni siquiera pienso en eso todos los días. Diría que ni siquiera pienso en eso todos los años.

El oficio me llevó a hacer entrevistas con madres solteras, casadas, divorciadas, adolescentes. Todas recitan que los hijos te hacen olvidar de las dificultades, que el único sacrificio que hace una madre es no poder estar con ellos tanto como quisiera. Tanto consenso en el lugar común termina por no querer decir nada y despierta sospechas de sentimientos algo más bajos, inconfesables. Nunca me conmovió el parto con padre al lado, ni entiendo la sacralización de las embarazadas que vuelven, por obra y gracia de la hinchazón, a ser nenas inexpertas receptoras de todo tipo de consejos: "comé yogur, comé lentejas, tomá calcio, tomá leche". ¿A ninguna le incomoda esa condición de caballo de Troya, de envase sobre el que todos tienen derecho? Hace poco una amiga, embarazada, se quejaba porque su obstetra la obligaba a hacerse decenas de análisis que ella creía innecesarios.

- Me hace perder un montón de tiempo. Los médicos piensan que sos una persona que está en su casa tomando licuados de vitamina y esperando que nazca el baby. En las salas de espera está repleto de embarazadas leyendo el Para Ti, aburridas, resignadas, y vos mirando el reloj porque a las once tenés una entrevista con el presidente de la primera aseguradora del país por un juicio millonario.

Mi amiga es abogada.

Los hijos, creo, son un tema sobredimensionado.

No todo el mundo necesita tenerlos.

No creo que haya mucho más que decir al respecto.

A los 18 me mudé a Buenos Aires para estudiar una carrera universitaria. Tenía vocación para las matemáticas, el cine y las letras, pero estudié Turismo. Todavía me pregunto por qué. Cinco años después obtuve al mismo tiempo un título de licenciada y una confusión tan grande como el iceberg que hundió al Titanic. Mis padres no se mostraban dispuestos a mantenerme, y ahora que ya no estudiaba tenía dos opciones: trabajar o casarme y ser una señora en relación de dependencia. Tenía un novio, pero preferí buscar empleo. Conseguí un trabajo de nueve a cinco en una agencia de viajes. A los seis meses decidí que había estudiado la carrera equivocada y que me deprimía venderles viajes a los demás: la que tenía que viajar era yo. Además, quería escribir.

Renuncié.

Fue mi etapa de caída libre sin paracaídas en La Vida Real y el aterrizaje casi me mata. Tenía veintiún años y creo que enloquecí.

Conseguí un empleo de vendedora en Cacharel.

Vendí tres tapados, me sentí miserable desde la hora del almuerzo y me escapé sin reclamar ganancias. Esa misma semana entré a trabajar en una óptica y el dueño, un señor encantador, me dijo: "Hija, vos estás para otra cosa". Decidí que tenía razón, hice mis valijas, cerré mi departamento y volví a Junín, donde terminé siendo cajera de un autoservicio. Me concentraba en dar bien el vuelto, le ponía precio a la mercadería y no podía parar de preguntarme ?¿Para esto nací??. En mis ratos libres escribía cuentos y pensaba que todos debían sentirse destinados a algo más importante pero tenían que conformarse con marcar latas de tomates: yo no tenía por qué ser la excepción.

La Vida Real era una pesadilla. Entonces hice mi gesto heroico de la década: volví por un par de días a Buenos Aires y, sin conocer a nadie del mundo periodístico, dejé unos cuentos cortos en la recepción de Página/12 a nombre de Jorge Lanata. Tenía esperanzas de que los publicaran en el suplemento Verano/12. Dos semanas después, papá me despertaba a gritos porque en el Página de ese día habían publicado uno de mis relatos en la contratapa, donde solían firmar Gelman y Soriano. Llamé y me pasaron con el mismísimo. Fue como hablar con San Martín. A los tres o cuatro meses, y sin saber quién era yo, el hombre me ofreció trabajo en Página/30. Acepté, claro. Me recibió en su oficina y me dijo: "Andá y defendete como puedas. Por lo demás, y en cualquier ámbito, cuando te cierren las puertas no las golpees: tiralas abajo a patadas". Desde ese día no lo vi más, salvo alguna excepción impersonal que no cuenta. El oficio no fue fácil, al principio. Para ese mundito intelectual yo no dejaba de ser la chiruza tímida que llegaba del interior; el paracaidista gaucho. Alguien sobre quien pesaban todo tipo de sospechas: por qué estaba ahí, a quién conocía, hija de quién era, espía a sueldo de cuál. Pero que yo fuera mujer era un detalle: daba igual. Siempre hay alguien que supone que se ganó el derecho a entrar en tu cama por pagarte el café de máquina del pasillo, pero esos son ripios muy menores. En lo que verdaderamente cuenta, el mundo laboral se dividió para mí en "notas que me interesan" y "notas que no estoy dispuesta a hacer". Por lo demás, hice lo que me enseñaron en la única clase de periodismo que recibí en mi vida: me defiendo como puedo y pateo hasta que se caen las puertas que no se abren.

Pero ni entonces ni ahora creí que esta fuera una fórmula sólo apta para mujeres.

Todos hemos hecho cosas de las que nos arrepentimos. Yo, una vez, escribí un artículo sobre mujeres en el rock. Cuando llamé para proponerle una entrevista, Celeste Carballo, sin conocerme y por teléfono, gritó que periodistas como yo hacían que la música hecha por mujeres continuara siendo música de gueto, que nunca iba a participar en una nota tan miserable y que, además, me instaba a que renunciara ya mismo a la redacción y publicación de semejante engendro. No le hice caso. Encontré muchas bajistas, cantantes y guitarristas que tenían bastante para decir acerca del costado machista del Mundo Rock. La nota se publicó, y yo no tardé mucho tiempo en entender que me había equivocado y que la dama celeste tenía razón. Nunca más hice eso: retratar mujeres en ámbitos varoniles como una novedad de zoo.

Hay formas muy sutiles de discriminar. Mi nota sobre las mujeres del rock fue una.

No sé cuántas otras sandeces por el estilo habré cometido, pero ojalá no hayan sido muchas.

La pelirroja era divertida, artificiosa y se burlaba de su propia compulsión al consumo de ropa y horas de peluquería. Era un mujerón, ladina y astuta, sabía conseguir lo que quería y simulaba lo que no tenía con afeites tramposos. Por ser amigas, no podíamos ser más distintas. Ella era un canto al engaño y yo, de chica, había querido ser un cowboy para no tener más pertenencia que mi caballo; manicura, pedicura y cosmetóloga son tres deidades que ignoro y a las que ella les dedicaba semanal pleitesía. La dejé de ver cuando se puso tetas. Un día me llamó, me dijo tenés que venir a ver cómo me quedaron, fui y me esperaba con dos vasos de vino, media pizza y una teta - vendada- en cada mano.

- Tocá, tocá.

Pidió. Yo toqué, por no despreciarla y aunque la cercanía de un cuerpo femenino siempre me pone tensa. Quiero decir que no estoy acostumbrada a tocar mujeres, pero aquella noche sonreí, le toqué un poco las tetas y mientras mordía una porción de muzza dije:

- Mumm lindas. Te quedaron mumm, mumm lindas.

No la vi más - las tetas, supongo, la alejaron de mí para acercarla más a los hombres y a la peluquería- , pero todavía me provoca cierta ternura ese despliegue consciente de frivolidad. En esa exageración de la coquetería veo algo anacrónico, muy inocente y casi travesti. Algo de lo que soy incapaz pero a lo que, alguna vez, me gustaría jugar. Digamos, por un día. Digamos, mejor, por un par.

Son las siete de la tarde de un jueves de principios de julio y el taxista tiene el dial clavado en Radio 10. Chiche Gelblung conversa con Gabriela Acher y Gabriela Acher sostiene que el desencuentro de los sexos surge porque en el amor las mujeres necesitan tiempo mientras los hombres andan apurados. Que las mujeres queremos ternura y ellos sólo un poco de apretuje. Que ahora los hombres soportan una mirada crítica y, pobres tipos, se sienten disminuidos. Ellas están arrasadoras y ellos asustados, y por eso hay tantas mujeres solas.

Que me perdonen bien perdonada, pero suena a consuelo de perdedor.

El mundo masculino no está formado por un grupo de inhibidos, ni el femenino por un grupo de aguerridas. Esta, y otras definiciones, funcionan bien solamente en el Reino del Lugar Común, ese lugar atravesado por chistes burdos donde los hombres siempre son desconsiderados y las mujeres histéricas. Y yo no.

Me niego a agregar mi firma al pie de tanta revista femenina que define a las mujeres como esos seres a los que la depilación les duele, la menstruación les molesta y no encuentran placer más grande que reunirse entre ellas para hablar de "cosas de chicas". No me siento parte de ese continente femenino formado por compradoras compulsivas, fóbicas al ginecólogo, temerosas de los años, necesitadas de palabras de amor después del sexo. No pienso que los hombres son todos iguales, ni que ya no hay hombres, ni quiero ni quise casarme, ni espero que me abran puertas.

No.

Me enervan las revistas femeninas que proponen cien maneras distintas de hacerle creer a él que tuviste un orgasmo y ocho fórmulas para que te proponga casamiento sin que se dé cuenta. Yo no sé qué es lo que hace mujer a una mujer, pero sé que esas cosas no te hacen más mujer: sólo te transforman en una persona desagradable.

Durante años mi pasado de chica pueblerina fue una molestia irritante y pensé que una buena forma de aplastar esa educación modosita y prejuiciosa era jugar, sin prudencia, a todos los juegos que la gran ciudad - y el mundo- me pusieran por delante. Así, aterricé borracha en sillones no siempre conocidos, tuve amores locos, malos amigos, amigos sensacionales, amigas descontroladas, hice mucho, dormí poco, y un día paré.

No me llevó tanto tiempo darme cuenta de que en mi canastita pueblerina quedaban unas cuantas cosas agradables que no valía la pena manchar con resentimiento. Todavía hoy tejo unas carpetas al crochet amorosas, tengo mi propia plantación de romero, salvia y perejil en el balcón, y conservo con orgullo mi lado salvaje que me dice que, si me lo voy a comer, lo puedo matar sin remordimiento. Todo esto a Diego le parece exótico y encantador, y en gran parte fue por eso que dejé de estar enojada con el pueblo.

Con Diego aprendí otras cosas. Aprendí a ser un buen salvaje, a necesitar poco, a ser austera y, sobre todo, a viajar de un modo en que a mí me gustaría que fuera la vida, siempre. Lenta, salvaje, amenazadora, a veces incómoda, extrema. Un animal de lujo. Hace rato que supongo que las cosas que importan - la bravura, la serenidad, la conciencia de la precariedad del mundo, la hidalguía, la dignidad, la elegancia y el coraje- no son patrimonio exclusivo de mujeres ni de hombres, y en esos viajes puedo ser valiente, noble y serena. Como la vez de la tormenta. Una tormenta en la montaña, lluvia a mares y una niebla empeorada por el humo de la quema. Diego y yo viajábamos en camioneta por la frontera entre dos países. El camino era cornisa, un jabón. En una curva inclinada con precipicio al fondo la camioneta se descontroló. Diego pudo frenar a centímetros del barranco, pero sabíamos que cuando pusiera un pie sobre el embrague la camioneta podía resbalar y mañana seríamos tapa de diario, llanto de familias o, con suerte, carne de hospital. Pero no dijimos nada. - Ponete el cinturón - masticó alguno de los dos. Diego puso primera, soltó el embrague, la camioneta se sacudió como un yacaré con una cola muy grande y empezó a bajar, a resbalar, a bajar, a resbalar. Cuando llegamos al llano, ni él ni yo dijimos nada. Nos pusimos ropa seca, y seguimos viaje sin otro comentario que una puteada diluida porque nos agarraría la noche. Llegamos a una ciudad, conseguimos un hotel y nos dormimos, roñosos y sin cenar. Si él tuvo miedo, yo no lo sé. Si yo tuve miedo, él no lo sabe. Me gusta recordar ese momento: el universo detenido en un instante feroz y Diego y yo bajando la montaña, mudos, envueltos en un silencio respetuoso. Dos caballeros conservando la calma. Fingiendo que no, aunque tuviéramos pánico. Nos queremos, también, por cosas como estas.

En el libro El camino de las damas (una recopilación de relatos de mujeres viajeras, realizada por Christian Kupchik) hay un capítulo en el que Karen Blixen - o Isak Dinesen- , la aristocrática danesa que vivió en Kenia, asegura que a lo largo de su vida tres frases le sirvieron como guía.

La primera es una sentencia latina.

Un romano necesita navegar hasta Cartago pero la tripulación se niega a embarcar porque el mar se presenta peligroso: "Entonces, cuenta Blixen, el romano les dijo: "Es necesario navegar, no es necesario vivir". Me pareció muy acertada la idea, porque mientras naveguemos, estamos vivos".

La siguiente es una frase en francés antiguo, descubierta en el escudo de armas de la familia Finch- Hutton: Je reponderay. Significa que uno puede responder y es responsable por lo que hace.

Pero la tercera, dice la dama, es la mejor. La tercera es su frase favorita. "Hace tiempo, en un puerto lejano y sin motivo aparente, me quedé observando a un barco que se alejaba. En un momento el barco comenzó a hundirse y en el medio de esa situación trágica se me reveló su nombre: Pourquoi pas? Por qué no. Desde entonces, esa expresión se quedó conmigo. Cuando la gente lo único que hace es preguntar ¿Por qué, por qué, por qué?, a mí me parece mucho más atinado preguntar ¿Por qué no?".

Me gustaría que en mi escudo - o en mi tumba- escribieran alguna de estas frases.

Sería mejor, claro, si pudieran escribir las tres.

Tomado de Latido

lunes, enero 10, 2005

La audiencia de los blogs

Muy interesante artículo de Zootropo. Diario del mundo geek:

Blogs, más allá de la prensa tradicional

Poder vibrar

Mi querida amiga, Adriana Villamízar, de Colombia, me escribió esto, a propósito del regalito navideño (mi librito digital de poemas) que le hice llegar:

Memo:

No me gusta ir soltando a diestra y siniestra opiniones sobre algo tan supremamente íntimo como es la poesía, decir si gusta o no es tan exageradamente simple que sería cercano a cometer pecados imperdonables, por eso sólo te digo que vibré, reí, me emocioné y llegaron muchos recuerdos, eso creo que es poesía: poder vibrar. Ahora me atrevo, te parafraseo, te recuerdo y te agradezco por tus frases porque de verdad es mejor andar enfebrecido, así los tropezones sean muy fuertes, dolorosos y lo peor, con el espejo, como dice aquel amigo: no cabemos los dos. Pero así ganamos el pasaporte a la piel que tanto soñamos tocar, para ser el policía del instante, entonces arráncate la ropa y síguete desnudando, para que camines por más rubias platinadas teñidas de neón aunque separen del mar, de nosotros mismos, aunque las flores sean los ojos de los muertos que acechan, aunque queramos suicidarnos después de leer a nuestro buen Cioran, para luego sobrevivir y decir solamente, no importa más: amo.

Adriana

domingo, enero 09, 2005

Como quien dice: Colón descubriendo América...

.
Los weblogs, medios para sortar la censura o ilusionarse con ser leídos

Permiten a cualquier persona con acceso a Internet publicar de manera rápida

La pesca de perlas en esos sitios es ardua, pero a veces satisfactoria: Alberto Chimal

POR JORGE RICARDO

La Jornada/ Cultura
Domingo 9 de enero de 2005


Nacieron, crecieron y se multiplican. Están en Internet, que alberga páginas en blanco donde miles de personas pueden inventar relatos, compartir conocimientos, describir sus días, escribir y luego -como quien redacta un texto, lo mete en una botella y arroja ésta al mar- lanzar su mensaje a algo llamado blogósfera.

Los sitios en Internet denominados weblogs han tenido un boom sin precedente. Más allá de las páginas creadas para su simple lectura, del correo electrónico y su sentido lineal y privado, y del messenger, que permite una comunicación simultánea pero sin orden, el blog es un espacio personal compuesto por una sucesión de historias ordenadas con una sección destinada a comentarios, el cual permite a cualquier persona con acceso a la red publicar de manera fácil y rápida.

En esos sitios es posible difundir conocimientos científicos, mostrar textos literarios, hacer peticiones de ayuda, sortear la censura periodística o de cualquier tipo, buscar a familiares después de un cataclismo o conseguir dinero. Son una forma de autopromoción, de desahogo existencial, de crítica fundamentada o sin fundamento y una vía de expresión de cualquier cosa al alcance de la mano.

Según datos de Blogcensus, hay un millón 390 mil 600 blogs activos, pero existen estimaciones superiores. Weblogs México se inauguró en abril de 2004 y ahora tiene registrados mil 640 sitios. También se ofrece este servicio en: www. bitacoras.com, blogs.ya.com, www.zonalibre.org. y www.blogia.com.

Los blogs, dice el escritor Alberto Chimal (http://albertochimal.blogspot.com/), "son los cuadernos de un tiempo sedentario, en el que se puede reportar los desplazamientos que todavía es dable hacer en este planeta tan empequeñecido y sobrepoblado. Cuando se cancela o se limita el espacio externo, cuando crece el aislamiento, la solución más factible debería ser realizar exploraciones interiores.

"El mundo de los blogs, si bien está lleno de la misma superficialidad y tontería que el otro, permite al menos filtrarla, y volver con más frecuencia a voces o ciertos modos de pensamiento más estimulantes. La pesca de perlas virtuales es ardua, pero da, de vez en cuando, satisfacciones."

Bitácora

El término proviene de log-book, documento en que el capitán de un barco anotaba las incidencias del viaje. Así, el weblog es la "bitácora de la web". Se les considera el primer género de Internet. Su origen se halla en el sitio What's new in 92, constituido ese año por Tim Berners Lee para informar el desarrollo del proyecto World Wide Web.

Los primeros weblogs "recomendaban enlaces a sitios y opinaban sobre lo que encontraban durante sus navegaciones; por la facilidad que dan de generar redes, éstos comenzaron a entrar en metadiscusiones sobre alguna anotación o comentario", indica Fran Ilich (http://delete.tv/), director del primer festival de cibercultura Latinoamérica y del taller de narrative media de la Universidad Internacional de Andalucía, Sevilla.

El término weblog se atribuye a Jorn Barger, quien puso en marcha el primero en 1996, aunque también se adjudica a Evan Williams, fundador de Pyra Labs, la herramienta de autopublicación de bitácoras más popular.

Durante la reciente guerra en Irak se establecieron como principal forma de información. Kevin Sites, corresponsal de CNN, informaba de manera paralela desde el sitio http:/www.kevinsites.net/, mientras Rafat Ali, desde www.paidcontent.org/ realiza análisis financieros que le otorgan jugosas ganancias; asimismo, desde sitios como www.tsunamihelp. blogspot.com, ciudadanos pusieron en contacto a sobrevivientes de los maremotos en Asia con sus familias.

A su vez, el músico y promotor cultural José Luis Paredes Pacho (http://www. delete.tv/pacho/ruidos/) advierte: "llega un punto en que se genera una necesidad de vivir un desdoblamiento, de experimentar tu día y de traducirlo en escritura".

"El blog se encuentra entre las memorias escritas para su publicación impresas y un cuaderno de notas privado. La diferencia radica en la velocidad del medio, el cual determina los estilos en que se escribe un blog, a la vez que no está dirigido a un amplio público, sino a la inmediatez de la lectura. A diferencia de las memorias, no se escribe para la posteridad, y su estilo narrativo tampoco está sujeto a la inmediatez del tiempo real, como en los mensajes a través del messenger o del chat ni a la relativa lentitud del email. La velocidad de cada uno determina y transforma hasta la sintaxis.

"El blog te permite una lectura a varios niveles gracias a los hipertextos, a la introducción de fotos, sonido, música, videos y links."

Sobre el crecimiento de los blogs, Chimal dice: "No creo que estén ganando terreno, salvo en un sentido marginal, porque los medios masivos siguen siendo otros".

Autor de Metro pop y organizador del Borderhack (proyecto en el que un grupo de hackers realizó un ataque virtual desde la frontera mexicana contra medios de comunicación estadunidenses), Ilich considera que éstos ilusionan a jóvenes de conseguir lectores, lo cual genera "una especie de tensión en escritores que se sienten atrapados en un weblog en espera del editor que los rescate y lleve al mundo editorial impreso".

En tanto, Chimal describe: "Los blogs permiten, en el peor de los casos, la ilusión de entablar comunicación con alguien, y en el mejor son herramientas para articular una visión del mundo, o medios alternativos de difusión".

Otra muestra de lo que se publica está en el sitio www.luine25.blogspot.com: "Esta es la historia de un mujer, bastante ordinaria, pocas (sic) palabras un persona jodidad (sic) como cualquie (sic) otra... solo (sic) que esta mujer en particular tienen (sic) un defecto muy grande.. que es el de hablar poco y el de decir las palabras equivocadas... es un talento especial para cagarla en los momentos menos indicados... aqui (sic) estoy escribiendo, ya que es una de las pocas salidas".

viernes, enero 07, 2005

"LA PALABRA EN LA POESIA DEL ROCK"

CAFÉ EL ARCA TE INVITA AL CURSO:
"LA PALABRA EN LA POESIA DEL ROCK"


Convive con personas afines a tus gustos sobre el pop rock en charlas literarias con apoyos audiovisuales para disfrutar de una selección poética-musical de Bob Dylan a Nirvana, incluyendo la creatividad del rock iberoamericano y el de la mujer cantautora.

Acude a las siete sesiones sabatinas correspondientes a los días 22 y 29 de enero; 5, 12, 19, 26 de febrero y el 5 de marzo de 2005, en un horario de 16:00 hrs. a 19:00 hrs.

Informes e inscripciones en Café El Arca (Isabel la Católica 1058, casi esquina con Eje 5 Sur Avenida Ramos Millán Colonia Américas Unidas) cerca del Metro Villa de Cortés; a los teléfonos 91 16 05 10, 91 16 05 11, 57 40 26 86 y/o a las direcciones electrónicas luisbasse18@aol.com y wargy54@aol.com

OBJETIVOS DEL CURSO

-Fomentar el placer por la lectura de la poesía inserta en textos correspondientes sobre las canciones del pop y rock más representativas de los últimos tiempos.

-Fortalecer el placer por la lectura de la crónica noticiosa del mundo del pop y rock, considerando que con ello se abaten prejuicios sobre la fusión de rock y poesía y se demuestra además que esta combinación no es aburrida ni elitista y que incluso es materia académica en varias universidades donde se estudia al rock desde una perspectiva sociológica, musical y desde la óptica cultural desde la música popular.

-Influir en las actitudes vocacionales profesionales de los jóvenes asistentes y/o en interesarlos en el conocimiento técnico, artístico, político y cultural existente en el entorno de la música popular del rock y el pop, como parte de una formación personal académica, cultural y social.

-Difundir entre los asistentes al Taller que muchas de las letras de las canciones son auténticos testimonios importantes dentro de la cultura popular al reflejar en ellas posiciones filosóficas, políticas, vivenciales, etc., que sus autores nos transmiten en su obra, conociendo al mismo tiempo el entorno cultural que la originó.

-Sensibilizar a la gente para que combinen sus actuales gustos musicales rockeros para interesarse y/o reafirmarse además hacia el gusto por otros géneros musicales como el jazz, el blues, el folcklore latinoamericano, celta, asiático, árabe, la música clásica., etc., como parte de una formación integral que incremente el alimento espiritual que es la música a nivel nacional e internacional

-Difusión de la idea de que la música popular, internacional y nacional, en sus diversas variables es un legado cultural del patrimonio cultural intangible mundial que permite afianzar la identidad cultural local e internacional de los interesados.

-Contribuir a la formación ordenada de un acervo musical personal para disfrutarlo y para que en caso posterior, sea vendido o donado ordenadamente a fonotecas establecidas para contar para la posteridad con interesantes acervos musicales para el resguardo, consulta e investigación de la música que incluya además de los soportes sonoros documentos, reportajes hemerográficos, materiales fotográficos y de imágenes en movimiento, posters, programas de conciertos, etc.

-Iniciar el interés para la edición de una revista de divulgación (impresa o electrónica) donde converjan diversos tópicos de la cultura popular y el entretenimiento a través de artículos sobre la música, las artes plásticas, los deportes para reforzar el gusto por la música y su entorno cultural.

PROGRAMA DEL CURSO-TALLER
POESIA Y ROCK 2005


I.-22 DE ENERO. RAÍCES Y ESTÉTICA DEL ROCK: Jazz y Blues. Poetas Malditos (Blake, Rimbaud , etc ) Beat Generation (Kerouac, Ginsberg, etc), Nuevos Poetas Malditos (John Cale, Kevin Ayers , Elliot Murphy)

LA RESPUESTA QUE ESTA EN EL VIENTO PASA POR LAS PUERTAS DE LA PERCEPCION. (Los tiempos están cambiando del Greenwich Village a Durango y Chiapas y un poeta rey lagarto abre sus puertas para dirigirse interpuesto hacia el fin.

II.- 29 DE ENERO. LA INVASION INGLESA: BEATLES, ROLLING STONES Y THE WHO. La lírica operística del pop y rhytmin & blues ó de cómo pasar del quiero estrechar tu mano a pasemos esta noche juntos y a todo esto, ¿quién es el próximo ?

PSICODELA, TECNOLOGIA y EXPERIMENTACION PROGRESIVA: Pete Sienfield, Meter Brown, Syd Barret , Rogers Waters y King Crimson.

III.-5 DE FEBRERO HUMORISMO, SARCASMO Y DESPEGUE. La palabra oscura de Velvet Underground). La sapiencia, el humor y sarcasmo antidepresivos de Frank Zappa, Brian Eno y Marc Bolan y el despegue heavymetalero del Led Zeppelín

CANTAUTORES POR EXCELENCIA: Leonard Cohen, La poesía vía rock n roll, Neil Young canta desde el mundo libre su Hernán Cortés Killer y Bruce Springsteen comanda a sus vaqueros de Sinaloa.

IV.- 12 de febrero LAS POETAS DEL ROCK: Las damas no sólo quieren divertirse, también componen y cantan: Joan Báez, Carole King, Mariane Faithfull, Patti Smith, Joni Mitchel, etc.

CANTAUTORES DE OTRAS RAICES. Legado de raíces profundas y herencia vigente con Van Morrison, Bob Marley, Jethro Tull, Steve Gonder, Tom Waits, Banco dei Mutuo Socorros y Le Orme

V.- 19 de febrero. ¿ELROCK HA MUERTO? NIHILISMO Y POLITICA. 19 DE FEBRERO. Los ochentas: el punk, la politización, el neoanarquismo, la industria musical Testimonios de Johnny Rotten, Strummer, Bono, Sting, The Clash, Talking Heads.

¿DECADENCIA GENERACIONAL EN EL NIRVANA? Los Noventas. La generación X .Kurt Covian, Cave, Cornell, The Blur

VI.- 26 DE FEBRERO LA LIRICA POETICA EN El AMBITO IBEROAMERICANO. Joaquín Sabina, José Luis Aute, Silvio Rodríguez, Juan Manuel Serrat, Víctor Manuel, etc.

VI.- LA LIRICA POETICA DEL ROCK MEXICANO. De los Teen Tops a Rockdrigo.

Resarciendo mis errores...

En vista de que uno de mis cinco lectores ya me la hizo de toficos porque no les convidé de los MP3 de las canciones cuyas letras reproduje en días pasados, ahí les van todos de una vez, para que no digan que soy díscolo (obviamente cortesía de yousendit.com, por lo que sólo estarán disponibles una semana):

The Rolling Stones: You can't always get what you want

The Who: The Seeker

Los Enanitos Verdes: Tu Cárcel

Chayanne: Santa Sofía

miércoles, enero 05, 2005

Dos rolas de gustos culpables



Tu cárcel

Compuesta por Marco Antonio Solís
Interpretada por Los Enanitos Verdes


Te vas, amor.
Si así lo quieres,
¿qué puedo yo hacer?
Tu vanidad no te deja entender
que en la pobreza se sabe querer.

Y quiero llorar,
y me destroza que pienses así,
y más que ahora me quede sin ti,
me duele lo que tú vas a sufrir.

Pero recuerda:
nadie es perfecto,
y tú lo veras:
más de mil cosas mejores tendrás,
pero cariño sincero, jamás.

Vete olvidando
de esto que hoy dejas y que cambiarás
por la aventura que, tú ya verás,
será tu cárcel y nunca saldrás.

Quiero llorar,
y me destroza que pienses así,
y más que ahora me quede sin ti,
me duele lo que tú vas a sufrir.

Pero recuerda:
nadie es perfecto,
y tu lo veras:
más de mil cosas mejores tendrás,
pero cariño sincero, jamás.

Vete olvidando
de esto que hoy dejas y que cambiarás
por la aventura que, tú ya verás,
será tu cárcel y nunca saldrás.

Pero recuerda:
nadie es perfecto,
y tu lo veras:
más de mil cosas mejores tendrás,
pero cariño sincero, jamás.

Vete olvidando
de esto que hoy dejas y que cambiarás
por la aventura que, tú ya verás,
será tu cárcel y nunca saldrás.

Santa Sofía

Compuesta por Estefano
Interpretada por Chayanne


Porque yo sé que la almas se juntan
y que los cuerpos en vida se cruzan,
porque la vida es así misteriosa,
quiero que sepas que no pienso en otra cosa.

Y en tu boquita, tu risa y tu pelo,
y tus besitos que rezan en mi credo
que tú, mujer, me has estado llevando
en un colapso que pinta en un infarto.

Y yo sin libertad,
cargando las cadenas de la soledad,
y tú, sin más ni más,
que nunca llamarás.

Flaco hasta los huesos, vivo en agonía,
esto no se cura con penicilina,
me he bañado todo en agua bendita
y le he puesto velas a Santa Sofía.

Soy un disidente de la psiquiatría,
un invertebrado sin anatomía,
una media cosa, una cosa fría,
que si tú no vuelves se le va la vida.

Porque mis rezos no llegan al cielo
y mis promesas son palos de un ciego,
porque no soy matador ni torero,
quiero que sepas, nena mía, que no puedo

con esa pena que es como una espada,
que me ha dejado cortado en dos tajadas,
y que los días me importan un bledo
y lo que viene sin ti yo no lo quiero.

Y yo sin libertad,
cargando las cadenas de la soledad,
y tú, sin más ni más,
que nunca llamarás.

Flaco hasta los huesos, vivo en agonía,
esto no se cura con penicilina,
me he bañado todo en agua bendita
y le he puesto velas a Santa Sofía.

Soy un disidente de la psiquiatría,
un invertebrado sin anatomía,
una media cosa, una cosa fría,
que si tú no vuelves se le va la vida.

Santa Sofía, Santa Sofía...

Flaco hasta los huesos, vivo en agonía,
esto no se cura con penicilina,
me he bañado todo en agua bendita
y le he puesto velas a Santa Sofía.

Soy un disidente de la psiquiatría,
un invertebrado sin anatomía,
una media cosa, una cosa fría,
que si tú no vuelves se le va la vida.

la la...
Santa Sofía
la la...
Santa Sofía

Flaco hasta los huesos, vivo en agonía,
esto no se cura con penicilina,
me he bañado todo en agua bendita
y le he puesto velas a Santa Sofía.

Soy un disidente de la psiquiatría,
un invertebrado sin anatomía,
una media cosa, una cosa fría,
que si tú no vuelves se le va la vida.


(OK, OK, no son precisamente obras maestras, pero a veces me dan ganas de no estar de exigente. La de El Buki mejora notablemente en la versión de los marcianos y la del boricua se carga un ritmazo perrón.

Y no puse la foto de Chayanne porque ya sería demasiado. Digo, ¿quién en su sano juicio puede ponerse "Chayanne" como nombre artístico?)

La conjura de los macuarros XXVII


Israel López:
"¿El macuarro mayor?
Salió corriendo por allá"


Israel López tira de un izquierdazo a Cuauhtémoc Blanco en el aeropuerto de Los Angeles

Tomado de La Crónica de Hoy
(Agencias en EU)


Cuauhtémoc Blanco se encontró con Israel López en el aeropuerto de Los Angeles y apenas se vieron en la fila para abordar Blanco le hizo señas a López para que le cargara su maleta al tiempo que le gritaba: "eres un pinche mediocre".

Luego el tepiteño empezó a hacer movimientos con los brazos como si boxeara y amenazó con tirar un derechazo en medio de las risas de sus compañeros. López no bromeó. Se cuadró, flexionó el cuerpo y lanzó un izquierdazo que entró limpio al rostro del atacante que cayó ante la sorpresa del resto de los jugadores.

Entonces Duilio Davino y el Gringo Castro, amigos de Blanco, se abalanzaron sobre López, pero el paraguayo Cardozo y el uruguayo da Silva rápidamente intervinieron.

Empujones, mentadas de madre, amenazas de muerte y golpes se dieron al mayoreo, pero el personal de seguridad del aeropuerto intervino para evitar mayor violencia.

Blanco dijo a Crónica que jamás insultó a López. Explicó que fue un acto "cobarde" del capitán del Toluca. Comentó que, efectivamente, había tenido problemas con López en la cancha, pero jamás fuera de ella "fueron calenturas propias del juego. Pero sólo eso", explicó.

Luego no quiso tocar más el tema. Cada vez que se le requería telefónicamente para obtener mayor información alegaba estar fuera del hotel Westin, de San Antonio, Texas, "háblenme más tarde porque no escucho bien", decía.

López, por su parte, no estuvo en su hotel. Primero estuvo en el gimnasio con el resto de sus compañeros y por la noche acudió a ver un juego de basquetbol entre los Spurs de San Antonio y Lakers de Los Angeles.

Los problemas entre Blanco y López no son nuevos. Todo comenzó en un partido de la liga local hace algún tiempo y se recrudeció el domingo por la noche, cuando los Diablos derrotaron 2-1 a las Águilas en un partido ríspido.

Blanco había llamado "enano de dos metros" a López, esto previo a un partido entre Pumas y América. Y en la cancha, se manotearon, insultaron y al final del juego estuvieron a punto de liarse a golpes.

Desde entonces cada vez que se encuentran no tienen el más mínimo problema para golpearse con o sin balón de por medio. Al final del juego del domingo, estuvieron a punto de llegar a los puños y fue hasta ayer que por fin lograron su objetivo.

Historial de Blanco

1998
* Llama "enano de dos metros" a Israel López, previo a un encuentro Pumas-América
* Golpea a Felipe de Jesús Robles al término del Guadalajara-América 1999

2004
* Es multado por el América y suspendido un año por Conmebol tras agredir a jugadores de Sao Caetano, en octavos de final de la Copa Libertadores.

* Jugando para Veracruz, tras el juego de ida en cuartos de final contra Pumas, discute y está a punto de llegar a los golpes con su compañero de equipo, Braulio Luna.

Demandado por un mesero

No podía entrar a Estados Unidos porque después de un encuentro del Interliga 04, golpeó a Casimiro Mendoza, empleado de un bar en Houston, porque éste mencionó el nombre de Galilea Montijo, entonces novia de Blanco.

Ante esta acción fue demando por 255 mil dólares por Mendoza. Bajo la ley de Texas, los 250 mil dólares es un castigo adicional, por ser Blanco una persona "rica y de fama internacional", pues cinco mil dólares que le corresponderían por la acción no le son significativos, por eso incrementó la cifra. Pero sus abogados lograron conseguirle un amparo.

Una de las condiciones para su regreso al América fue que cambiara su actitud dentro y fuera de la cancha, a lo que el vicepresidente deportivo del club, Manuel Lapuente, se comprometió. "Lo veo más maduro que antes", aseguró en ese entonces el directivo.

martes, enero 04, 2005

Cascante en Nexos sobre Kertész


Imre Kertész


Mi cuate del alma Alberto Cascante acaba de publicar una reseña en el número más reciente de la revista Nexos.

Escribir para soportar la catástrofe
por Alberto Cascante

Imre Kertész: Liquidación,
Alfaguara, México, 2004, 149 pp.

 
La editorial Alfaguara publicó recientemente en nuestro país la última de cuatro novelas que el Nobel húngaro, Imre Kertész (Budapest, 1929), concibió como una tetralogía que da inició con Sin destino y que termina con Liquidación, narración -esta última- en la que el autor expía los demonios de quienes sobrevivieron al Holocausto, vivieron bajo el dominio del comunismo soviético y alcanzaron a ver caer el Muro en Berlín y a los caducos regímenes totalitarios en el este de Europa.

El texto dibuja las endebles trayectorias de distintos personajes nacidos en la generación anterior a la Segunda Guerra Mundial que se vieron obligados a adaptar sus vidas según las secuelas de los violentos cambios que moldearon al continente europeo a lo largo del siglo XX, y que insisten -quizás de manera inútil- en ajustar cuentas con el pasado. Keserú, protagonista y alter ego de Kertész, encarna el papel de un editor que entra en desuso con el advenimiento del nuevo orden mundial y que se obsesiona, tras el suicidio de B, su amigo escritor, con encontrar el manuscrito póstumo de su compañero, al tiempo en que se embarca, sin darse cuenta, en la revisión de su propia existencia.

Situada en el Budapest de los años noventa, Liquidación está concebida como una novela catártica que permita superar el trauma que supone tal concatenación de transformaciones; reflexiona, también, sobre el verdadero valor y la utilidad de la creación literaria, elevando el oficio del escritor a un extremo casi mítico en la acalorada perorata de Keserú: "Yo, sin embargo, creo en la escritura. No creo en nada más, sólo en la escritura. El hombre vive como un gusano pero escribe como los dioses. En algún momento se conocía este secreto, que ahora, sin embargo, se ha olvidado..."; más adelante implica de igual forma a la sustancia que mantiene ensamblado nuestro universo: "...el mundo está compuesto por fragmentos que se desintegran, es un caos oscuro e inconexo, sólo sostenido por la escritura. El hecho de poseer una idea del mundo, de no haber olvidado todo cuanto ha ocurrido, de no haber olvidado que, en general se tiene un mundo, se debe a la escritura. Esta, el invisible hilo de la araña, el logos que sujeta nuestras vidas lo ha creado y no cesa de crearlo..."; finalmente, proyecta en su cumbre al artesano: "Existe una antigua palabra bíblica, ya en desuso, que designa al doctor de la ley: el escriba. El escriba es más que un talento, el escriba es más que un buen escritor. No es un filósofo, ni un lingüista, ni un estilista. Por mucho que tartamudee, por mucho que no lo entiendas de inmediato, siempre reconocerás al escriba". He aquí la tesis fundamental en Liquidación: la escritura como única opción, como única actividad emancipadora para aquellos a quienes ya no les estaría dado permanecer con vida. Escribir es el rasgo más contundente y definitivo del optimismo kertesziano.

Liquidación trata del rescate, de la memoria de un hombre nacido en Auschwitz: B. Su nombre es la letra -la única- que antecede a un número de cuatro cifras tatuado en uno de sus muslos como identidad inapelable de los presos en los campos de exterminio. Es el relato seco y amargo y, extrañamente, al mismo tiempo, vital y esperanzado de una historia incontable, kitsch en palabras del propio autor que nos trae a la memoria la tradición narrativa de otros tantos escribas centroeuropeos.

Por otro lado, la estructura de la novela está planteada -con fortuna- como un juego de espejos. Kertész intercala a lo largo del texto fragmentos de una pieza de teatro escrita por B cuyos protagonistas son los mismos personajes de la novela: Kürti, Sara, Oblath y Keserú, y cuyo argumento es muy similar a lo que vivieron, todos ellos, nueve años atrás. De tal forma la historia avanza, a veces, de la mano del narrador y, en otras ocasiones, mientras conocemos la obra de B. Al final, el suicidio de B se esboza como una forma de seguir vivo, una excepcional manera de renacer, entendida en esta misma lógica que acaba convirtiendo a los hombres en una multitud de irredentos cínicos para enfrentar la catástrofe, la de los individuos, la de los pueblos, la de las naciones: "El hombre de la catástrofe carece de destino, carece de cualidades, carece de carácter. Su horrendo entorno social -el Estado, la dictadura, o llámalo como quieras- lo atrae con la fuerza de un remolino vertiginoso, hasta que renuncia a oponer resistencia y el caos brota en él como un géiser hirviente...'.

Imre Kertész fue galardonado en 2002 con el Premio Nobel de Literatura y es el primer escritor húngaro en recibirlo. A los 15 años fue deportado a Auschwitz y luego trasladado a Buchenwald. Entre sus novelas más conocidas están: Fiasco (1988) y Kaddish por el hijo no nacido (1990). Otras de sus obras son: La bandera inglesa (1991), Yo, otro (1997) y Paso a paso (2001). Sus traducciones al húngaro de la obra de Freud, Nietzsche, Canetti, Joseph Roth y Wittgenstein se cuentan entre las más importantes en esa lengua. Liquidación es el primer texto que publica tras el Nobel.

(http://www.nexos.com.mx/librosArtic.php?id_article=146&id_rubrique=58)

La atención a los detalles


En la película China Moon (John Bailey, 1994), Kyle Bodine (Ed Harris) y Lamar Dickey (Benicio del Toro) son dos policías, uno el maduro, el otro el novato. Circulan por la calle en su auto y tienen la siguiente conversación, luego de que ven a unos muchachos jugar basquetbol:

Kyle: ¿De qué color era la playera?
Lamar: ¿De quién?
Kyle: Del chico que hizo la canasta.
Lamar: ¿Por qué? ¿Cómo diablos voy a saberlo?
Kyle: No lo sabes porque no pones atención a los detalles.
Lamar: Los veo cuando son importantes.
Kyle: Todo es importante, todo lo que ves, cada minuto del día. Pero no ves nada porque estás aburrido. Lamar: el chico no llevaba playera. Eres policía, pero eso te impide ser buen policía.
Lamar: ¿Entonces por qué me escogiste para trabajar juntos? Tenías opción.
Kyle: Espero que algún día me sorprendas.
Lamar: Podría hacerlo algún día.
Kyle: Pero que no te extrañe si entonces no soy capaz de sorprenderme. A lo mejor en esta vida ya me sorprendí lo suficiente.

Eso es exactamente también lo que sucede con los aspirantes a escritor: están demasiado aburridos como para poner atención a los detalles, lo que les impide convertirse en buenos escritores. Y yo, la verdad, al igual que Kyle, cada vez me sorprendo menos,

The Seeker


Compuesta por Pete Townshend
Interpretada por The Who


I've looked under chairs
I've looked under tables
I've tried to find the key
To fifty million fables

They call me The Seeker
I've been searching low and high
I won't get to get what I'm after
Till the day I die

I asked Bobby Dylan
I asked The Beatles
I asked Timothy Leary
But he couldn't help me either

They call me The Seeker
I've been searching low and high
I won't get to get what I'm after
Till the day I die

People tend to hate me
'Cause I never smile
As I ransack their homes
They want to shake my hand

Focusing on nowhere
Investigating miles
I'm a seeker
I'm a really desperate man

I won't get to get what I'm after
Till the day I die

I learned how to raise my voice in anger
Yeah, but look at my face, ain't this a smile?
I'm happy when life's good
And when it's bad I cry
I've got values but I don't know how or why

I'm looking for me
You're looking for you
We're looking in at each other
And we don't know what to do

They call me The Seeker
I've been searching low and high
I won't get to get what I'm after
Till the day I die

I won't get to get what I'm after
Till the day I die

El blog gana adeptos, pero ¿qué es?

EFE/El Universal

Muchos han escuchado de él, incluso otros escriben en él... Su uso se ha extendido en la comunidad cibernética pero la mayoría no tiene ni la menor idea de qué es


N. Y., E.U.A.: Martes 04 de enero de 2005: Los blog, una abreviatura que define algo así como diarios personales en internet, comienzan a consolidarse en Estados Unidos como parte de la cultura cibernética pese a que la mayoría de los ciudadanos no tiene idea de lo que son.

Blogger y blogomanía son algunas de las palabras que comienzan a popularizarse con este nueva moda. Aparecen en la prensa y se están convirtiendo en parte del lenguaje corriente.

El único problema es que muchos de los que oyen este vocablo, llegado con la revolución cibernética, no saben de qué se está hablando.

Blog, un término definido como sitio en internet que contiene diarios personales en línea con reflexiones, comentarios y a menudo enlaces a otros sitios, ha sido seleccionada como la palabra estrella del año 2004 por la editorial Merriam-Webster.

La compañía, que tiene un diccionario que se puede consultar por internet, la incluirá en su edición impresa este año después de ser buscada por decenas de miles de internautas en la versión informática.

La palabra es un abreviatura de weblog, procedente de web (internet) y log (diario); los bloggers son los autores de estos diarios, que no hay que confundir con los lectores, los usuarios de internet.

Un estudio reciente, desarrollado por el Pew Internet and American Life Project, una iniciativa cuyo objetivo es medir el impacto social de internet, indica un crecimiento considerable en Estados Unidos de esta afición a escribir y leer en esos espacios, cuyos temas van desde cuestiones sobre animales domésticos a debates políticos.

Durante la invasión de Irak, en 2003, muchos usuarios de internet, incluidos periodistas, encontraron en estos diarios personales una forma de dar rienda suelta a sus ideas, y escapar de la versión "oficial" que diarios y televisiones daban del conflicto.

El año pasado, las elecciones presidenciales en Estados Unidos fueron un buen tirón para la creatividad blogística, especialmente durante la Convención Demócrata en Boston, que facilitó pases a los bloggers para dar su versión del debate, con tal éxito que algunos medios de comunicación optaron por crear sus propios blogs.

Un 7% de los 120 millones de adultos que viven en EU y usan internet dicen haber creado un blog, lo que representa 8 millones de personas, y el 27% de los usuarios de internet dice leer blogs, es decir, que 32 millones de estadounidenses son lectores de esos diarios.

Los creadores de diarios personales en internet son en su mayoría hombres (el 57%) y jóvenes (un 48% es menor de 30 años), y usan conexión de banda ancha (el 70%).

El estudio destaca otras características predominantes: son veteranos en el uso de la red (82% lleva al menos seis años), con una situación financiera cómoda (el 42% vive en hogares con ingresos de más de 50 mil dólares anuales) y un alto nivel de educación (el 39% han completado estudios secundarios o universitarios).

Ese es también el perfil de los lectores de esos diarios, aunque en el último año se ha detectado un crecimiento de la afición entre las mujeres, las minorías, las personas de entre 30 y 49 años, y los que se conectan mediante línea telefónica.

Pese a esa aparente popularidad, solo un 38% de los usuarios de internet dice tener idea de lo que significa el término blog y un 62% confiesa no saber de qué le hablan.

El crecimiento de los blog ha favorecido además un nuevo mecanismo de distribución de noticias e información: los agregadores RSS, un programa informático que recoge la información desde sitios de internet que actualizan regularmente sus contenidos y blogs para llevarlos directamente al ordenador del usuario.

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lunes, enero 03, 2005

No tengo dinero ni nada que dar...

Ustedes no están para saberlo pero yo sí para contarles que desde octubre me mudé de departamento y que por primera vez en mi vida tengo que pagar renta, razón por la cual este fin de año fue de austeridad a fuerzas.

Sin dinero para comprar regalos, se me ocurrió obsequiarles a mis amigos más entrañables un libro electrónico, escrito por mí desde luego, con los poemas que he publicado hasta la fecha.

Algunos, la mayoría, amigos, me respondieron con mensajes muy afectuosos que les agradezco muchísimo. Otros más, ellos escritores, me retribuyeron el regalo enviándome textos suyos también, lo que agradezco aún más.

Sin su autorización, voy a incluir aquí una selección de esos textos, con una muestra más de agradecimiento a esos amigos con quienes, además del cariño y la amistad, comparto el amor a la palabra.

En estricto orden de llegada, empiezo con un cuento de mi amiga Eve Gil, escritora y periodista cultural, autora de la columna La trenza de Sor Juana del suplemento cultural Arena del diario Excélsior.

Last Tango Serie B
por Eve Gil


Todo está como al principio: cama king size secularmente tendida; sábanas que exhiben desdibujadamente el nombre del hotel: Niza. La N vuelta una A sin rayita; la Z una L volteada; dos estrellas y un tercio; cortinas descorridas -espía el sol por un recoveco de la tosca y cenicienta persiana-, aire acondicionado (lo enciendo), abierta la puerta del estrecho baño, invitándome a dejar ahí mi suciedad; y ese aroma que me recuerda a ti: desinfectante. Dejo afuera a tu aplicada alumna para transformarme en la mensual libadora de tu sexo.

Hago mi mochila de lado, me deshago de las gafas y floto voluptuosa en la enrarecida atmósfera del cuarto de hotel de nombre que parece griego en las desteñidas sábanas: ¿cuántos siglos de suciedad les habrá sido tallado, arrancado? Absorbo vehemente los olores del lecho. Sexo rancio. Ni el más efectivo detergente logra borrar el hedor de la profanación. Me gusta olisquear como una perrilla los lugares que te han tenido, las prendas que te han abrazado. Reteniéndote en mi olfato, me pongo de pie y consulto mi reloj: 3:05 p.m. Acostumbro llegar una hora antes. Siempre. Darme una ducha y recibirte en una túnica que improviso con una toalla con sello comercial del muladar de siempre. Treta no tan sutil para convencerte de mi natural patetismo, porque insistes en decir que soy inexperta para hacer a Electra, que debo adquirir experiencia formando parte del coro de campesinas. Alguna vez insinuaste que me acostaba contigo para conseguir un papel, me ofendí terriblemente, y no fue actuación.

No corro las cortinas. Prendo el radio integrado al vetusto televisor, enorme y ajada caja de Pandora. La angustiada voz de niña violada de Sinead O´Connor inunda la habitación y avanzo, contorsionándome ante el espejo colgado tras de la puerta de acceso, junto al reglamento del hotel (creo que soy la única en el mundo que se toma la molestia de cerciorarse de dónde quedan las salidas de emergencia, si está permitido o no introducir alimentos, hasta qué hora se permite hacer ruido y la hora en que vence el cuarto) al tiempo que enciendo un cigarrillo, quemándome los dedos. Fumar no es mi fuerte. Bailar tampoco. Mi madre me recriminaba a cada rato mi torpeza de elefante cuando pisaba a sus amigos. Como tú, que me dices tiesa e insegura, propensa a hacer el ridículo en papeles que exijan demasiado control corporal, que, por cierto, no es el caso de la casi petrificada Electra.

El espejo me refleja de cuerpo entero y empiezo a desvestirme, despacito, insinuante, sonrisa media luna. Mis dientes son lindos mientras no los muestre por completo. Intento disfrutar mi imagen, fijarme en mi rostro, bonito. A secas. Carece del corte patricio y la perfecta nariz de mi madre: la mía está como hecha bolita de la punta. Hace un par de meses, cuando me viste llegar a los ensayos con corte de cadete, te arrojaste sobre mí como si quisieras sacarme los ojos. Un día antes habías dicho que era demasiado cobarde para sacrificar mi vanidad al escenario, palabras textuales. Menos mal y no mencionaste mis redondos ojos verdes, porque, con tal de demostrarte de lo que soy capaz, habría repetido la hazaña de Edipo (idiotita. Idiota de mí). Las mujeres del coro han de lucir largas y brillantes cabelleras sobre diáfanas túnicas, y ni entre las rubias ruinas de mi pelo me consideraste digna de ser Electra, desquiciada por la muerte de su padre; envuelta en harapos para exhibir ante su progenitora su condición miserable. Nuestra puesta es una perfecta amalgama de las dos Electras. La de Sofócles, hermosa y sufriente princesa en medio del patetismo de sus parlamentos; la de Eurípides, terriblemente lúcida por encima de sus fealdad y sus harapos, así que decidiste fundir ambas, porque todas las mujeres tienen el poder de ser horribles o hermosas a capricho, dijiste. Y yo, por supuesto, siento más cariño y simpatía por la de Eurípides. Por más que intento hacerte ver que soy perfecta, que nadie comprende mejor el odio de Electra por su madre, sigues empeñado en que tu mujer, primera actriz de la compañía, pasada ya de años para el papel, es quien puede sacar adelante el personaje. ¿Qué puede saber tu exitosa mujercita, niña rica y mimada, de que le arrebaten lo que más ama en el mundo?... ¿De mirar la sangre de su madre en sus propias manos? Ella estaría mejor, ¡perfecta, más bien!,como la veleidosa y traidora Clitemnestra... ¡Y yo gozaría viendo a mi hermano, Orestes, matarla!

Dices que agradezca que no me eches de la obra, que me permitas emplear una peluca que, aseguras por mortificarme, no es ni la quinta parte de lustrosa y abundante de lo que era mi cabellera. Aseguras reconocer mi talento en ciernes y no querer desaprovecharme. Subrayas en ciernes, a pesar de saber que siempre he sido actriz, que lo traigo en las venas. Que en vez de sangre contengo espuma y maquillaje. Me he quitado ya los jeans y la camiseta. Contemplo semidesnuda mi cuerpo, cubierto por una descolorida braga de corte francés y un sostén nada coqueto pero cómodo. Soy de las afortunadas que no requieren artificios para atraer las miradas. Vamos, pero si debiera estar brincando de alegría: sin necesidad de cirugía ni extenuantes ejercicios, mis senos son grandes y enhiestos: el único gen que cogí de mi madre, la que convirtió esa parte de su anatomía en pan nuestro. Pudiendo hacer lo mismo me atengo a mi salario de actriz segundona, por amor al teatro y a ti. Pudiera desnudarme en escena, interpretar a una joven pervertida... ¡la Justine de Sade!, ¡o Juliette, que como yo nació depravada! (permíteme hacerme las ilusiones, no te rías), pero no, porque lo que es tu mujercita, siempre encuentra ocasión para desnudarse. Aún cuando interpreta a la Blanche de Un tranvía llamado deseo, improvisa, con tu venia, el desnudo que no marca el texto, según ella, porque es una metáfora del acto de desnudarse moralmente. Y tú feliz, porque piensas que su cuerpo delgado y elástico... plástico, le llamas, masticando la palabra. No el mío, que incita demasiado al morbo y distrae al espectador de lo esencial. Y yo, con estas caderas que no consigo desvanecer, por más que vomite y vomite y vomite. Ahí siguen, despuntando en omóplatos de buey, forradas apenas de carne, imposibles de limar. Sí, estoy pelona, cadavérica y ojerosa. Pero caderona. Idiota, idiotita...

Aparto la ropa interior, ya sin cadencia. Aplasto la colilla contra el cenicero de latón y toso con alivio. Entro al baño...

La tina está deshabilitada, mero resquebrajado adorno, por fortuna. Con trabajos fluye agua por la tubería, afanosa como la tos que invade mis pulmones. Fría. Jamás me metería en una bañera rebosante de espuma, de inmediato la vería teñirse con las sangres de mi madre y su amante, conjugadas hasta tornar la espuma en lodo. Empezaría a percibir el nauseabundo olor de la muerte, carne chamuscada revuelta con sudor y semen... vería deslizarse muy juntas sus cabezas bajo su negra tumba, dejando tras de sí un rastro bermellón en la pared. Nueva, de mosaico azul hielo. Dejo al chorro desplomarse sobre mi cabeza: nada como una prolongada ducha helada para poner la mente en blanco. Me ducho veloz, sin demorarme en contar mis costillas. Cierro los ojos para no ver la pared de mosaicos arrancados y sórdidos corazones en la cal expuesta. Me tomaré mi tiempo para enfundarme en la túnica y esperar sentada en la cama. Esperar. Como siempre.

3:30. Enciendo el televisor: Clinton ha sido reelegido presidente de los Estados Unidos. La política me importa un bledo pero dejo las noticias en la tele y me siento a la orilla de la cama para aplicarme crema en las piernas. Escucho a continuación la noticia de una mujer de veintidós años que asesinó a su madre para quedarse con su padre. En ningún momento consideran la posibilidad de que la víctima hubiera sido una hija de puta. Se supone que quienes mueren en tales condiciones son mártires de las buenas costumbres y no hay que pronunciar palabra que empañe la memoria de tan buena y noble persona. A la matricida la quieren despellejar viva. Le arrojan piedras y fruta podrida. A la manzana de la discordia ni la tocan, de hecho no falta quien sienta antojo de morderla para probar el jugo del incesto. No saben cuán agrio, cuán enervante, cuán ponzoñoso...

Mis piernas son largas y esbeltas. Te enoja que sean tan descoloridas, mas no podrás negar que son suaves y te gusta sentirlas rodeando tu cintura, ¿verdad? Por algo me has convertido en tu amante... Aunque, ¿es factible adjudicarse tamaña jerarquía cuando únicamente nos revolcamos una vez al mes, mientras el resto del tiempo me tiranizas?... Pienso en las demás actrices de la compañía... Gina te coquetea descaradamente. Quisiera matarla, mientras que a tu mujercita, tan segura de sí, le causa gracia... Amelia te come con los ojos, pero su trato hacia ti es formal. Pudiera estar disimulando. Mosquita muerta. ¿Te las arreglarás para acostarte con ellas, de manera que ni yo ni tu mujercita nos demos por enteradas?

(¿Le importaría a tu mujercita enterarse que coges con otras? Yo te mataría....créeme, por favor, que te mataría...)

Echo un vistazo a mi imagen. Parezco niña jugando al teatro; larga y dispareja toalla anudada al hombro. Enorme sello del hotel Niza en el pecho, cual escudo imperial. Un día mamá me sorprendió caracterizando a Ofelia frente al espejo. Acababa de ver el Hamlet de Laurence Olivier en televisión y memoricé los parlamentos de Lilian Gish. Ya tenía trece años (¡qué rápido pasa el tiempo, caray!)...

¡Qué tierna!, canturreó mamá de pronto, apoyándose en la puerta de mi cuarto para no caerse de borracha, ¡vengan a ver la hija que tengo!... ¡Que Sara Bernhardt ni qué putas madres!, y en el acto una muchedumbre de intoxicados semblantes se amotinaron en el umbral de mi intimidad, como alrededor de la jaula de animal exótico, aullando al verme con la improvisada túnica blanca (una sábana en realidad, transparente) y nada debajo; la trenza sembrada de flores marchitas, queriéndome morir de la vergüenza.

Fue la primera vez que vi a Moisés. Su cabeza destacaba entre el resto. Alto y fornido, tirando a gordo. Panzón. No era el único entre aquellos varones y hembras que me miraba con lujuria, pero debí advertir en su mirada enferma la intención de poseerme a la mala.

Una noche, no esa sino un par de semanas después, aprovechando el apogeo de uno de tantos bacanales, se infiltró en mi cuarto. Yo no dormía, por supuesto. ¿Cómo estarlo en medio del desesperado balido de la víctima que estaba siendo desollada en ese instante? Estaba cubierta hasta la cabeza, tapándome los oídos. Moisés me tomó la sorpresa. Era tal mi afán por no ver ni escuchar nada que no supe en que momento se deslizó bajo las sábanas y tapó mi boca para impedirme gritar. Lo peor no fue que me violara sino que, al percatarse de que no era el primero (quería una virgen y le dieron gato por libre) me apaleara hasta dejarme inconsciente, en un charco de sangre. ¡Te creí distinta a tu madre!, fue su reproche, repetido hasta la saciedad mientras me azotaba con la hebilla de su inmenso cinturón. Nunca volvió a tocarme. Ni para bien ni para mal, pero me agarró tirria.

3:50. Estoy acostada, contemplo mi imagen en espejo del techo. Ofelia se ha cortado la trenza y tan sólo veo una cabecita rapada sobre la almohada. Siempre que estás a punto de llegar, arrecia el vacío de mi estómago y me entran ganas de llorar. De hecho veo resbalar una lágrima por mi mejilla. La posibilidad de que no vengas es grande. Cada vez más grande. Apenas ayer besaste a tu mujer en frente de mí. Tía Coraima me vio llegar rara, y como siempre que me ve rara empezó a chingar con que viera al cura antes de que se me volviera a meter el diablo. No me odia. Supongo que si me odiara no aceptaría tenerme por única compañía. Hace dos años cumplí la mayoría de edad y no le ha dado aún por echarme. Qué divertido. Mientras mamá se estancaba en los veintinueve años, su gemela exhibía ya calvicie, artritis y mala dentadura. Tía Coraima prefirió no casarse porque su papel en la vida era ser el desmentido de mi madre. Gritar a los cuatro vientos que era Gemela de la Mujer más Sexy y hacer que se rieran de ella, de mamá. Tacaña como ella sola, ni siquiera paga una criada. Yo me hago cargo de los deberes domésticos a cambio de techo, comida y estudios ?quien lo dijera que terminaría estudiando Derecho, yo?, en pocas palabras, nos somos útiles una a la otra. No sabe lo del teatro. Para justificar ausencias y tardanzas tengo que sacarme chanzas de la manga. Le da miedo que pueda andar en estas cosas de la artisteada, que me vuelva como mi madre. No puede entender que lo que yo hago es teatro serio, nada que ver con lo que hacía mamá. Ya me advirtió, que si salgo con un domingo siete me pone de patitas en la calle. Lo que no sabe es que existen los anticonceptivos, jajajajajaja. Jamás me ha conocido novio, no porque se los haya escondido sino porque yo no he querido tenerlo: tú eres otra cosa.

Además, no me gustaría ser como mi madre. Preferiría parecerme a tía Coraima, con todo y su decrepitud. El otro día, buscando un vestido antiguo en su cómoda, encontré un dildo. ¿Te das cuenta? Sentí un poco de asco al imaginarlo incrustado en su reseca pucha, en su doncellez pútrida, pero después me eché a reír: entendí de pronto de donde provenían ese raro zumbido y los suspiros entrecortados que escuchaba por las noches. Ojalá yo pudiera conformarme con tan poco, pensé mirando al amiguito de tío Coraima con ternura.

Escucho de pronto la voz de mi madre: "¿Tal es tu necesidad de convencerte de que soy real?". Me enderecé de súbito. Sus sesgados ojos verdes emboscan los míos, me miran. Sin rencores. Con ternura. Con lascivia. El hermoso rostro de mi madre, perfeccionado por el bisturí y enmarcado de una sedosa cabellera rubia. Hasta su color de pelo era falso, no como el mío. Era lo único que me envidiaba: que fuera rubia natural y ella no. Nunca veo televisión más que cuando vengo aquí, y supongo que tía Coraima cambia rápidamente de canal cuando se hace una mínima referencia al asunto. La veo y no lo creo. Sus compañeros de escena la manosean sin recato, como en la vida real. No pude soportar verla desnuda, no de nuevo. Apago el televisor, el corazón desbocado. Es grotesco que transmitan sus películas después de lo ocurrido. Si alguien la recuerda será sólo por la nota roja que protagonizó con su amante. Todo cuanto hacía mamá era mostrar las tetas y dejarse manosear y quisiera hacerle entender a tía Coraima que en eso precisamente estriba mi abismal diferencia con ella y yo. Mamá hubiera sido incapaz de interpretar de manera convincente un papel como el que actualmente desempeño en tu obra; de decir mi parlamento sin contonearse como una puta: ni siquiera hubiera sabido memorizarlo porque jamás leyó a los clásicos griegos y no habría entendido ni jota.

4:10. Nunca te has tardado tanto. Empiezo a deprimirme. Vuelvo a considerar la posibilidad de que me dejes plantada. Por primera vez. Para siempre. Es la posibilidad de cada mes, por eso acarreo en mi mochila el antídoto contra el dolor junto con la piedra con la que amenazo a los que pretenden cortejarme de noche, en la calle. Ni siquiera el escenario me apasiona tanto como me apasionas tú, particularmente porque los papeles que me hubieran gustado se los cedes a tu mujercita. Puedo resistir no interpretar a María Estuardo, pero si te pierdo no tendrá sentido mi vida, volvería a ser niña a merced de su madre puta y sus degenerados amigos. Sola. Nunca te he hablado del daño que me harías en caso de interrumpir nuestro ritual. Sería como negarme mi droga y dejarme morir en un basurero. Intento transmitirte mi desesperación con mi boca, amándote muda y desesperada... ¿Tan ciego estás que no te das cuenta?

No ha sido fácil sobrevivir a los recuerdos. Sobrevivir a tu desamor, imposible. 4:15. Alguna vez dijiste que la nuestra sería "nuestra aventura para siempre". Quiero decir, lo dijiste cuando decías algo, antes que decidieras no pronunciar palabra. Cómo pronunciar el beso que me robaste tras bambalinas, mientras tu mujercita, caracterizada de Juana de Arco, agradecía la ovación del público. Yo interpretaba a una doncella de la corte del rey Carlos. Del coro, para variar. Vestía toda de verde, con un tocado de oro falso que me encantaba. La compañía estaba lo bastante absorta en el porte de la actriz, menuda y elegante, como para reparar en tu arrebato. Sentir tus labios en los míos me transportó al instante de mi única entrega. Esa donde conscientemente ofrecí lo que Moisés esperaba obtener a la fuerza. Recordé de golpe el denso aliento de mi primer amante, al que, dada mi temprana edad, había olvidado.

Mis lágrimas han humedecido la almohada que de pronto ya no huele a ti sino a la muerte. A Ofelia henchida de agua. A flores marchitas. 4:20. Es un hecho que no vendrás, y no porque hayas olvidado la cita, porque jamás olvidas. Es una bonita manera de decir que no te interesa seguir con esto, que, después de todo tienes remordimientos. ¿Creíste que no me había dado cuenta? Prácticamente huyes después de hacerme el amor, como si te hubieras manchado de algo. No soportas la visión de tu semen en mis piernas. Bien, firmas mi sentencia de muerte. Me siento como si fuera Juana de Arco y tú el traidor rey Carlos, capaz de entregar a su ungidora al enemigo. Esto es algo que debí hacer hace mucho, mucho...

Hurgo en mi mochila. Extraigo la navaja curva. Pudiera emular a otra de mis heroínas favoritas: Madame Butterfly, que tu mujercita caracterizó cubriendo su insípida cabecita rubia con una peluca negra tiesa de laca y rasgándose los ojos con maquillaje. Ella sí tiene la constitución delicada de las mujeres de Oriente, me dijiste... Ah, y baila con encanto y refinamiento, condición indispensable para la actriz que interprete tan privilegiado papel. Abandonada, se encaja una daga en el vientre al recordar que su padre, muerto en la misma forma, había dicho que cuando se ha vivido sin honor, lo único que puede cambiar esa circunstancia es una muerte con honor. Y yo he vivido deshonrada.

Acerco la navaja a mi vena. Tiembla el pulso. Como hace seis años. Me asalta a tarde en que regresé de la secundaria acarreando una pena en la mochila. Una inexplicable mancha de sangre en el cuaderno de matemáticas. Me acosaban con preguntas en la escuela; mis amigos, los maestros, el prefecto; se habían percatado de que algo me ocurría, de que quería gritar, de que gritaba socorro con los ojos. Así lo declararon en los diarios. Casi no hablaba ni comía. La tarde aquella me sentía bomba de tiempo dispuesta a estallar. El rumor de la risa materna me recibió en la puerta como un soplo fétido. La risa de Moisés, grasienta e idiota, se confundió con la de ella. Sentí deseos de vomitar. Estaban en el piso de arriba, en el baño. Nunca tuvieron precaución de que no los viera. Un par de veces los sorprendí cogiendo, una en la cocina, otra en la habitación que alguna vez compartiera mi madre con mi padre. Tanto en una ocasión como en la otra, mi madre no percibió mi proximidad. Moisés sí. Deduje que era justo lo que quería: que lo viera montar a mi madre como perra mientras le azotaba la grupa, y al coincidir nuestras miradas, de un extremo a otro, esbozó una sonrisa entre obscena y triunfal.

Arrojé lejos la mochila y bajé corriendo al sótano. No a esconderme como siempre. Papá no había regresado por su colección de escopetas. Vamos, ni siquiera por mí a pesar de lo prometido con la mano sobre el pecho. Estaban justo donde las dejó, cubiertas de moho y telarañas. Él me había enseñado a tirar cuando yo tenía los siete recién cumplidos y éramos un ser indivisible. A esa edad ya había matado de un sólo tiro a varios pájaros y liebres. Tomé el arma entre las manos, con una familiaridad que hasta a mí misma me sorprendió. No había vuelto a tocarla desde que papá se fue. Corté cartucho: estaba cargada.

Al cabo de un rato la policía encontró a una niña con uniforme de secundaria federal, en posición fetal junto a la tina de mármol azul donde los amantes naufragaban en su sangre. Fui detonadora de compasión y mesas redondas sobre maltrato infantil. La sociedad se conmovió hasta el llanto con la historia de la chiquilla que, violada por el amante de su madre, entregada por su propia madre a una jauría de viciosos, había cobrado venganza por su propia mano. Me convertí en heroína. Electra y Juana de Arco en una. Mi cabeza no rodó como la de María Estuardo, antes bien, fue coronada como la de una santa, aunque después de algunos meses me olvidaron. Estuve sólo dos años en la clínica, como pomposamente la llamabas. Fue la actuación de mi vida. Afuera, mi público me ovacionaba, me gritaba ¡Te queremos! ¡Te queremos! Lástima, te perdiste de esa, la mejor parte, porque cuando reapareciste en aquel cuarto soleado e inundado de los peluches que me hacían llegar mis admiradores, mi público, cargando uno más entre tus brazos, ya había hecho de este mundo mi escenario...

Siempre supe que la historia concluiría en un cuarto de hotel, siempre...

-¡Ifigenia! -susurras del otro lado de la puerta, tocando con suavidad- ¿Sigues ahí?

Mi nombre me espabila. El nombre que me diste en honor a tu heroína predilecta, qué ironía, la que fue sacrificada por su propio padre ?el mismo de Electra, ni más ni menos? a los dioses. Mi madre y sus amistades me lo cambiaron por un insípido "Jenny" que, aseguraban, iba mejor con mi personalidad. Jenny Couto, dijeron los periódicos: el apellido materno. ¡Te queremos, Jenny, te queremos! Para los programas de mano soy Ifigenia Ramson, apellido por ti adjudicado. No hay rastro de mi nombre en el tuyo, que no sea el que inventaste. Ni siquiera escuché tus pasos. Siempre es igual. Sigiloso, como buen depredador. Yo, tu inocente y distraída presa. Idiota, idiotita. Tu respiración entrecortada me hace ver que has subido las escaleras a galope: se te ha hecho tarde; el tráfico o qué se yo. Traes una excusa lo suficientemente buena para que mi vida recobre sentido: tus excusas son el aire que respiro.

Retrocede el filo sobre mi vena... ¡Papá, has vuelto...!

sábado, enero 01, 2005

A los poetas y los cientificos hermanos, abrazos de un nuevo ciclo

por Mario Jaime

La luz no envejece
Cada fotón tiene la misma edad desde el Big Bang
La muerte sola, existe para nuestros genes cansados
Algunos focos imitan estrellas
Se complacen en tildar motetes de esperanzas vanas
Y todo se mueve alrededor de una constante
El amor que absorbe y enloquece
Esperando un apagón de hielo, fuego y humo sangre
Bebamos una copa de amargura y paz, descansemos sobre muones, electrones y poesía
Saludemos al viejo cosmos impoluto
Y andemos al orgasmo de los tiempos
Juntos, en el devenir de las palabras y la música
Que conforma quarks y nos hace hermosos
Ante nuestras dudas